El presidente de Bolivia, Evo Morales, reiterará en la Asamblea de la OEA que empieza el domingo su demanda a Chile de una salida al Pacífico, apoyará el reclamo argentino sobre las Malvinas y pedirá respeto al masticado de la coca, materia prima de la cocaína.

Morales inaugurará en Tiquipaya, en las afueras de Cochabamba, la 42 Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), convocada oficialmente para debatir sobre "Seguridad Alimentaria con Soberanía en las Américas", aunque saldrán a escena, como todos los años, innumerables litigios regionales irredentos.

El anfitrión adelantó que pedirá "Malvinas para Argentina y mar para Bolivia", temas controvertidos que serán tratados en la cuarta sesión plenaria, el martes, último día de la cita.

La situación de Cuba, único país de América que sigue al margen de la OEA, ahora por voluntad propia porque en 2009 se levantó la suspensión en su contra, también será debatida porque es de "interés del hemisferio", dijo el canciller boliviano, David Choquehuanca.

Sobre la demanda marítima boliviana, que cada año analiza la Aamblea sin avance alguno, La Paz presentará su habitual informe sobre el seguimiento de una resolución del organismo de 1979, pero no planteará una nueva, porque no cree poder superar lo ya logrado.

Bolivia perdió en 1879, al ser derrotada por las tropas de Chile, 400 kilómetros de costa y 120.000 kilómetros cuadrados, un territorio mayor que el de Cuba (que no llega a los 110.000).

Perú, que participó en la guerra contra Chile en alianza con Bolivia, también perdió territorio pero no lleva ese caso a la OEA.

"No habrá otra mejor resolución que esta", dijo Choquehuanca sobre el documento de 1979, que indica "que es de interés hemisférico permanente encontrar una solución equitativa por la cual Bolivia obtenga acceso soberano y útil al Océano Pacífico", aunque ni precisa cómo lograrlo ni fija plazo alguno para ello.

El canciller de Chile, Alfredo Moreno, destacó que la Asamblea de Cochabamba no discutirá una nueva resolución sobre la centenaria queja boliviana y aseguró que la opinión de los demás países es que es un tema cuya solución debe ser bilateral y no multilateral.

"No va a haber una declaración apoyando a Bolivia en su reivindicación", enfatizó Moreno, que reclama a La Paz respeto al Tratado de 1904, que fijó las fronteras tras la guerra, aunque el Gobierno de Morales insiste en que ese convenio fue impuesto.

Morales anunció en marzo de 2011 una demanda judicial a Chile en tribunales internacionales de la que no se ha vuelto a saber nada concreto, y dice que eso no ha cerrado la alternativa del diálogo, pero para Chile son opciones contradictorias y excluyentes.

Los dos países no tienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1978 por sus diferencias sobre este tema.

La "Cuestión de las Islas Malvinas" figura como primer tema de la cuarta sesión plenaria del martes, antes del reclamo boliviano.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, reclama la soberanía de las Malvinas, bajo dominación británica desde 1833 y origen de una guerra en la que fue derrotado el país austral en 1982.

Otro tema polémico que se debatirá es una propuesta de Morales para el reconocimiento del masticado de la hoja de coca ("acullico"), que en Bolivia usa una minoría de la población, aunque sobretodo se destina a producir cocaína.

La propuesta señala que el masticado es "una manifestación cultural ancestral de los pueblos de Bolivia y Perú que debe ser respetada por la comunidad internacional", pero Estados Unidos sugirió que la palabra "respetada" sea cambiada por "conocida".

Morales, que continúa siendo máximo jefe de sindicatos de productores de hoja de coca, ha impulsado sin éxito una campaña para despenalizar el masticado de la hoja de coca, vetado desde la década de los 70 por la ONU por los alcaloides que contiene.

Bolivia, como anfitriona de la Asamblea de la OEA por segunda vez en 33 años (la primera terminó con los cancilleres huyendo al aeropuerto en medio de un golpe militar), ha destacado además la importancia de la crisis alimentaria mundial y la forma de garantizar la provisión de víveres a los pueblos del continente.

En el mundo 925 millones de personas padecen subnutrición o hambre crónica, de las que cuales 53 millones están en América Latina y el Caribe, que corresponden al 9 % de su población, según los documentos difundidos por la OEA.

La declaración sobre este tema central de la agenda de Cochabamba está prácticamente acordada, salvo por detalles que definirán los cancilleres, afirmó Choquehuanca.