La opositora birmana Aung San Suu Kyi, es la estrella del foro económico que se celebra en Bangkok, evento en el que además de eclipsar a dignatarios y gurús de las finanzas acapara la atención de estos y del público allí por donde pasa.

La premio Nobel de la Paz e icono del movimiento democrático de Birmania (Myanmar) captura las miradas y los flashes desde que el martes cruzó por primera vez en 24 años las fronteras de su país para viajar a Tailandia y participar en el evento organizado por el Foro Económico Mundial, grupo que realiza cada año el de Davos (Suiza)

"Está todo lleno. No sé, ¿será por los participantes o gracias a La Dama?", dijo durante el acto la inauguración del evento Surin Pitsuwan, secretario general de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Vestida con un traje tradicional birmano de color púrpura y con la flor blanca con la que habitualmente adorna su pelo negro, la activista hizo una entrada espectacular en el lujoso hotel que es sede del foro, con cientos de fotógrafos que buscaron conseguir la mejor instantánea compitiendo con decenas de delegados provistos de móviles con cámara.

Cuando aparece por los pasillos de este enorme establecimiento protegida por policías y acompañada casi siempre de las dos mujeres de su confianza que con ella han viajado hasta Tailandia, Suu Kyi se detiene cada pocos metros para responder al saludo de un jefe de Estado, primer ministro, ministro o financiero y también de los curiosos.

"Hasta los primeros ministros la esperaban para hacerle fotos, es una señora muy bella, lleva un vestido muy bonito y me encanta la piel tan blanca que tiene", comentó a Efe Thuy, empleada del hotel Shangri-la.

"Me gusta mucho, creo que es una persona muy importante", agregó otra joven que se lamentaba de no haber podido hacerle una foto.

El anuncio a última hora sobre la participación de Suu Kyi en el foro, desató un aluvión de solicitudes de los medios de comunicación para cubrir este evento que en ediciones anteriores apenas despertó interés mediático.

El vestíbulo del hotel un enjambre de periodistas de medios de comunicación monta guardia con la específica misión de seguir a "La Dama", quien debutará mañana, viernes, en un evento internacional con una explicación en público sobre la situación actual y los retos que aguardan a Birmania en su camino hacia la democracia.

Suu Kyi se desplaza sin previo anuncio a la prensa, pero aún así sus apariciones públicas atraen en unos instantes a un gentío, como ocurrió el pasado miércoles en la localidad de Mahachai, un centro de la industria pesquera tailandesa con la mayor comunidad de inmigrantes birmanos.

"A nosotros dos nos han enviado de Hong Kong para seguirla. Es impresionante la muchedumbre que se crea a donde va. Es una locura", dice un fotógrafo de una agencia internacional de noticias.

Suu Kyi, quien estuvo cautiva 15 años y se negó a abandonar su país durante los breves periodos de tiempo que tuvo cierta libertad desde regresó a Birmania, en 1988, es hoy el personaje más mediático de Asia.

La vida de la premio Nobel de Paz y líder de la Liga Nacional por la Democracia (LND) cambió radicalmente cuando hace 19 meses la junta militar que por entonces regía Birmania levantó la pena de arresto domiciliario que cumplía en su vivienda de Rangún, en la que ha pasado muchos años aislada.

Ahora, reconocen los dirigentes de la LND, es casi continuo el trasiego de personas que acercan hasta la casa de Suu Kyi, situada orillas del lago Inya, para tocar a la puerta con la esperanza de poder saludarla, y para cualquier desplazamiento de ella se precisa movilizar al equipo de escoltas que velan por su seguridad.

Gaspar Ruiz-Canela