La Policía londinense vigilará a los sospechosos de ser fanáticos de Isabel II o de la Familia Real británica para evitar altercados durante los festejos del Jubileo de Diamantes de la reina, del 2 al 5 de junio, informa hoy el diario "The Times".

La Policía confirmó a este periódico que recurrirá a órdenes judiciales para prevenir que cualquier persona conocida por su obsesión con alguno de los miembros de la monarquía suponga una amenaza durante estas celebraciones, que conmemoran el sesenta aniversario del reinado de Isabel II.

"Existen muchos tipos diferentes de órdenes judiciales a las que recurrir. Hay un número de individuos obsesionados con la familia real", afirmó al diario británico Steve Kavanagh, subcomisario adjunto de la Policía de Londres, quien añadió que también se prestará especial atención a posibles protestas no autorizadas.

Este domingo, más de 6.000 agentes y 23 lanchas policiales vigilarán el desfile de un millar de embarcaciones por el río Támesis, en un operativo de seguridad mayor al desplegado el año pasado con motivo de la boda real entre el príncipe Guillermo y la duquesa de Cambridge, Catalina Middleton.

Las embarcaciones serán revisadas por perros adiestrados, mientras que un equipo de escaladores vigilará los puentes y un grupo de buceadores se encargará de la seguridad en las orillas del Támesis.

Pese a estos esfuerzos, Kavanagh reconoció que resulta imposible proteger cada metro del río, pero que existen planes de actuación para sacar del agua rápidamente a cualquiera que se atreva a lanzarse al Támesis.

El operativo se mantendrá el lunes, con motivo del concierto organizado por la cadena pública BBC en el Palacio de Buckingham, y el martes, durante el desfile de la comitiva real en carruaje, que discurrirá entre Westminster y la residencia oficial de la soberana.

En él está previsto que participen la Reina y su marido, el duque de Edimburgo, así como el príncipe Carlos con la duquesa de Cornualles, Camila Parker Bowles; los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina; y el príncipe Enrique.

Estas medidas han sido planificadas cuidadosamente desde hace dieciocho meses y nada ha sido dejado al azar, según subrayó Kavanagh.