La policía boliviana destruyó en las últimas 24 horas 91 laboratorios de cocaína en un pueblo de la región oriental de Santa Cruz, fronteriza con Brasil y Paraguay, informó hoy la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN).

La operación comenzó ayer y todavía sigue en San Germán, a 154 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz, capital de la región homónima, precisó a Efe una fuente de la FELCN.

El director de esa fuerza, coronel Gonzalo Quezada, explicó a los medios en Santa Cruz que los laboratorios, que las autoridades bolivianas llaman "fábricas", estaban instaladas en domicilios particulares de San Germán y que los envíos de droga al exterior eran organizados por un colombiano a quien se busca.

"También se detectaron fosas en el suelo, donde los narcotraficantes camuflaron la droga elaborada y los barriles de ácido sulfúrico, que es utilizado para la elaboración de la cocaína", agregó Quezada.

Los agentes antinarcóticos destruyeron con explosivos una pista clandestina de aterrizaje de mil metros que los narcotraficantes usaban presuntamente para enviar hasta 300 kilos de droga cada 20 días a Argentina, Brasil y Paraguay.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, tras Colombia y Perú, y el mayor proveedor de esas drogas para Brasil, Argentina, Chile y otros países del Cono Sur, según la ONU.

Desde que el presidente Evo Morales llegó al poder en 2006, los cultivos de coca en Bolivia han subido de 25.400 a 31.000 hectáreas, según la misma organización.

En la operación de San Germán fueron detenidas unas veinte personas, se decomisó una decena de vehículos y 27 kilos de droga, bolsas con hojas de coca, materia prima de la cocaína, y miles de litros de gasolina y otros productos usados para elaborarla.

Hace un año, en el pueblo vecino de Yapacaní, a 35 kilómetros de San Germán, la policía destruyó en 48 horas por lo menos 230 laboratorios de cocaína, detuvo a 13 personas, confiscó armas y decomisó más de 150.000 dólares a dos campesinos del lugar.

Yapacaní y San Germán colindan con la zona central del Chapare, la mayor región productora de coca de Bolivia, donde están las bases sindicales y políticas de Morales.