Una serie de bombas en la capital iraquí que afectó un concurrido restaurante, una patrulla de policía y otros blancos, provocó el jueves la muerte de 12 personas y heridas a otras 29, informaron las autoridades.

La violencia ha disminuido en Irak desde que una ola de violencia sectaria sacudió el país en 2006 y 2007, pero los insurgentes realizan frecuentes ataques contra las fuerzas de seguridad y los civiles en un intento por socavar al gobierno encabezado por los chiíes.

En el noroeste de Bagdad, un auto estacionado explotó afuera de un restaurante lleno de gente en el barrio chií de Shula. El estallido mató a ocho personas y otras 13 resultaron heridas, dijeron funcionarios policiales.

Naseer Ali, dueño de una tienda de abarrotes en Shula, dijo que estaba a unos 150 metros del restaurante cuando se produjo la explosión. Ali dijo que él y otros testigos se apresuraron a ayudar a las víctimas hasta que llegaron las ambulancias.

"Parte del restaurante estaba dañado y las ventanas de las tiendas cercanas quedaron destrozadas. Vimos a varias personas heridas pidiendo ayuda a gritos", añadió Ali.

En otro lugar de Bagdad, otro coche-bomba estalló cerca del hogar de Jamal-Din Mohammed, un asesor del primer ministro Nouri al-Maliki. Mató a un civil e hirió a cuatro personas, incluyendo dos guardias que protegían la casa.

Más temprano, explosiones golpearon dos casas adyacentes de policías en el barrio predominantemente suní de Amariyah. Hubo dos muertos y nueve personas resultaron heridas, entre ellas tres niños. No estaba claro si los dos policías estaban entre las víctimas fatales.

Otro ataque con bomba, dirigido contra una patrulla policial en la capital, mató a un policía e hirió a tres agentes.

Los médicos de los hospitales cercanos confirmaron las muertes. Todos los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacer comentarios a los medios de comunicación.