Los costes de financiación de España volvieron a dispararse el viernes a pesar de la ofensiva internacional del gobierno y la advertencia del ministro de Economía, Luis de Guindos, quien aseguró que el futuro del euro como moneda se juega en España e Italia las próximas semanas.

El sobrepago del Tesoro ibérico por su deuda a largo plazo escalaba al 6,60% en la apertura de los mercados, 15 puntos básicos más con respecto al cierre del día anterior. Ese nivel de rendimiento en los bonos a 10 años se considera insostenible para financiarse y próximo al rescate.

La apertura de los mercados no tuvo en cuenta la ofensiva diplomática del gobierno español y los mensajes tranquilizadores de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría tras su viaje a Washington, donde mantuvo sendas entrevistas con el secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, y la directora del FMI, Christine Lagarde.

Por su parte, De Guindos aseguró el jueves que España y Europa están en una encrucijada debido a la especulación sobre el posible rescate del país ibérico.

Un rescate de valor incalculable para la cuarta economía de los 17 miembros de la eurozona. El PIB estimado de España es superior a 1 billón de dólares, muy superior a la suma de las economías de Grecia, Irlanda y Portugal, los países que ya reciben ayuda externa.

La desconfianza se centra en el sector bancario, muy expuesto a activos tóxicos vinculados a la construcción. En el ojo del huracán se encuentra Bankia, nacionalizada el 10 de mayo, que necesita 19.000 millones de euros (23.900 millones de dólares) de dinero público para sanear su balance en un país en recesión y con un desempleo del 24,4%.

"No sé si estamos al borde del precipicio, pero estamos en una situación muy, muy difícil", admitió De Guindos en una intervención ante empresarios el jueves por la noche.

El ministro de Economía señaló que Europa requiere nuevos mecanismos de ayuda. Entre ellos, que los bancos puedan acudir al fondo de rescate sin necesidad de pasar antes por el gobierno y la creación de un fondo de garantía de depósitos paneuropeo.

Ideas que, en principio, no comparte Alemania.

"Creo que el futuro del euro se va a jugar en las próximas semanas en España e Italia", advirtió De Guindos.