Otra vez, Italia encara una gran cita internacional sacudida por un escándalo.

A escasos días de la Eurocopa, la concentración de la azzurra se vio afectada por las nuevas revelaciones relacionadas a una investigación por supuesto arreglo de partidos y apuestas en el calcio.

El defensor Domenico Criscito quedó afuera del equipo tras informarse que estaba siendo investigado, al igual que el técnico del campeón italiano Juventus, Antonio Conte.

Esto no es nuevo para Italia. En 2006, justo antes del Mundial de Alemania, el escándalo fue por la compra de árbitros por parte de un directivo de Juventus. Y en 1982, previo al Mundial de España, se produjo un remezón por apuestas ilegales. Italia conquistó los dos torneos. ¿Se repetirá lo mismo?

Lo ocurrido ha puesto en apuros al nuevo técnico Cesare Prandelli, quien tras la vergonzosa eliminación en primera ronda en la Copa Mundial de 2010 decidió hacer cambios mayores.

El ex técnico de Parma y Fiorentina ha instituido un código de ética que sanciona a cualquier jugador por el más mínimo desmán, planea convocar a los temperamentales pero talentosos delanteros Mario Balotelli y Antonio Cassano, y quiere seguir anunciando sus alineaciones la noche previa a los encuentros.

Precisamente, el código de ética de Prandelli fue lo que forzó el que Criscito quedase marginado.

"Nuestra meta en los últimos dos años ha sido atraer de nuevo a la afición, y al mismo tiempo compartir el seleccionado nacional con la gente, porque representamos a Italia ante el mundo", dijo Prandelli en una reciente reunión con la prensa extranjera. "Tenemos que crear una situación en la que los niños se enorgullezcan cuando vean a los jugadores vestidos con esta camiseta, y en la que los jugadores se comporten como campeones".

El código de ética le impide a cualquier jugador que tenga problemas con su equipo jugar con la camiseat nacional, y tanto Daniele de Rossi como Balotelli y el argentino naturalizado italiano Pablo Osvaldo han sido excluidos de algunos partidos por quebrantar el código.

"No es nada nuevo. En el fútbol hay reglas básicas que siempre han existido, pero por una razón o por otra, o por desidia, se han olvidado. Pero aún son importantes", dijo Prandelli. "Hay una línea de comportamiento y una cierta manera de conducirte, y no tendríamos que estar vigilando la conducta de los jugadores".

A diferencia de su predecesor Marcello Lippi, quien alguna vez declaró que ningún técnico en el mundo anuncia su alineación el día previo al encuentro, Prandelli hace justo eso.

"Le quita tensión. No hay muchos secretos en el fútbol. No es como que un técnico cambie la manera como dirige, o cambie algo porque lee que va a jugar este jugador o aquel", dijo Prandelli. "Los jugadores han estado felices y tranquilos. Elimina algo de presión".

"Si un periodista no conoce la alineación el día anterior puede ponerse más nervioso que el técnico; de este modo tranquilizamos a todos", añadió el técnico con una carcajada.

La forma de ser de Prandelli ha servido para lidiar con Cassano y Balotelli, dos jugadores que Lippi dejó fuera de la selección convocada para Sudáfrica, en la que los italianos no ganaron un solo encuentro en uno de los grupos más fáciles del torneo.

Nueve jugadores de ese equipo tenían 30 años o más, pero se prevé que Prandelli añada juventud a su selección, en especial al ataque, donde las convocatorias recientes incluyeron a Fabio Borini, de 21 años, a Balotelli (21), Sebastian Giovinco (25), Osvaldo (26) y Alessandro Matri (27).

El ex capitán Fabio Cannavaro y el mediocampista Gennaro Gattuso se retiraron, con lo que el arquero Gianluigi Buffon y el volante Andrea Pirlo son los únicos que quedan del conjunto que ganó el Mundial de 2006.

Cassano se ha recuperado justo a tiempo de una cirugía menor en el corazón a la que se sometió tras presentar síntomas de ataque cardíaco con el Milan en septiembre, y se perfila como pieza del ataque junto con Balotelli.

El delantero Giuseppe Rossi, titular en las eliminatorias, se perderá el torneo tras someterse a una tercera cirugía en la rodilla derecha que lo mantendrá fuera de acción hasta 2013.

Habiendo ganado el campeonato europeo en sólo una ocasión, en 1968, Italia quedó en un grupo difícil que integra al campeón mundial España, a Croacia y a Irlanda, dirigido éste por el italiano Giovanni Trapattoni.

"Justo después del sorteo obviamente todo mundo me pregunto por España e Irlanda, pero yo hice énfasis en que quizá nuestro partido más importante sería contra Croacia", dijo Prandelli. "Primero porque, históricamente, el segundo partido es decisivo, y además, porque conozco a (el entrenador de Croacia, Slaven) Bilic y sé lo que ha estado haciendo con su equipo, es muy fuerte y tiene mucho talento".

Y sobre Irlanda y Trapattoni, quien dirigió a Prandelli en Juventus hace 30 años.

"Cada vez que siquiera mencionamos a Trapattioni, aparece con sus artimañas", dijo Prandelli. "Va más allá de los vínculos profesionales. Me dan ganas de abrazarlo. Lo tuve (como técnico) por seis años en Turín, y es más que un punto de referencia técnica para mí".

Aun así, el campeón defensor España, que eliminó a Italia en tanda de penales en los cuartos de final de la Euro 2008, debe ser el mayor obstáculo.

"Por extraño que parezca, creo que somos afortunados de enfrentarlos en el primer partido, porque llegaremos preparados y no tendremos tiempo ni alternativas", dijo Prandelli. "Tenemos que empezar con la noción correcta".

Con Pirlo, De Rossi, Claudio Marchisio, Thiago Motta, Riccardo Montolivo y Antonio Nocerino en el mediocampo, Prandelli ha usado como modelo la estrategia del pase rápido típica de España.

"Queremos que los jugadores adopten esa filosofía y ofrecer algo nuevo", dijo Prandelli.