El disidente ciego chino Chen Guangcheng encara una nueva vida en Nueva York, donde va a cursar estudios de Derecho, con los que pretende especializarse en temas relacionados con los discapacitados y el derecho internacional.

"Las leyes pueden proteger a la gente con discapacidades, y quiero involucrarme en eso, ver el lado práctico del Derecho, no estudiar en abstracto", explicó hoy Chen en una charla en el Council on Foreign Relations de Manhattan, ante un auditorio de más de 150 personas que se interesaron por su salida de China, la situación del país y cómo afronta el futuro.

Chen, de 40 años y que llegó a Nueva York el 19 de mayo tras haberse refugiado en abril en la embajada de Estados Unidos en Pekín y haber protagonizado una rocambolesca huida desde su arresto domiciliario extrajudicial, aseguró que su intención es "trabajar duro".

El activista, que ejerció como abogado autodidacta, recordó cómo comenzó a interesarse por el Derecho, "paso a paso", después de que llegaran a su conocimiento diferentes casos de discapacitados que habían sido víctimas de abusos y a los que la ley de su país no amparaba.

"Es un tema que me interesa mucho, pero no sé en qué grado podré implicarme", reconoció Chen, invidente desde los cinco años, y que también alberga el propósito de contribuir con sus estudios a que el Estado de derecho "mejore" en su país natal.

"China debería respetar e integrar el derecho internacional, y comparar su legislación con la británica o con la estadounidense", apuntó, aunque reconoció que el modelo de las democracias occidentales no puede "copiarse sin más" en el gigante asiático.

Señaló, no obstante, la posibilidad de "aprender" de las democracias de otros países orientales que también se rigen por sistemas democráticos, como Japón o Taiwán, y apostó por adoptar sus rasgos positivos y desechar los que no funcionan.

Consideró que una de sus asignaturas pendientes es "aprender cómo se ha desarrollado el mundo" durante los cuatro años que permaneció encarcelado por denunciar los programas de abortos y esterilizaciones forzadas practicados contra campesinos en su provincia natal, Shangdong, como parte de la política de "hijo único" vigente en China.

Chen negó que fuera un exiliado o que hubiese buscado asilo político, y destacó que solo ha hecho uso del derecho a viajar libremente que cualquier ciudadano chino "debería tener".

En ese sentido expresó su deseo de regresar a su país cuando concluya sus estudios y que las autoridades de Pekín le permitan hacerlo "garantizando" su seguridad.

Admitió, sin embargo, que esta estancia en el extranjero le va a servir para recuperarse del arresto domiciliario al que estuvo sometido desde 2010 en la ciudad de Nankín y del que escapó en una huida durante la que llegó a romperse una pierna.

Por ello fue hospitalizado tras abandonar la embajada estadounidense de Pekín, en la que se refugió.

"Necesito descansar, tanto por mi salud física como mental", remarcó Chen.

El disidente denunció que, tras su marcha de China, las autoridades están "tomando represalias" contra su familia, que está siendo sometida "a una fuerte presión".

Así, describió que una treintena de "matones" irrumpieron en mitad de la noche en casa de su hermano mayor y su sobrino, en la provincia oriental de Shangdong, y que los golpearon después de derribar la puerta.

"Mi sobrino no tuvo más opción que coger un cuchillo de cocina y defenderse", enfatizó Chen.

Por este episodio, el joven, que hirió a tres atacantes, está detenido y acusado de intento de asesinato, y "no se le permite hablar con su abogado, le han aislado, lo que sugiere que está siendo torturado", según el activista, que se ha instalado en Nueva York junto a su esposa y sus dos hijos.

Chen calificó de decisión "sin precedentes" que le dejaran salir de China, tras arduas negociaciones diplomáticas entre Washington y Pekín, lo que le indujo a afirmar que su país está viviendo "una transición histórica", que, sin embargo, no se verificará "de la noche a la mañana".

Por ello, incidió en que no son "realistas" los que pretenden mover "la montaña en una semana, ya que la gente tiene que empezar a luchar contra la corrupción".

"Pero no puedes reprimir la bondad que hay en la naturaleza humana, así que creo que la bondad saldrá adelante", declaró.