El disidente chino Chen Guangcheng afirmó hoy en Nueva York, ciudad que le acoge desde el 19 de mayo y en la que va a iniciar estudios de Derecho, que China vive una "transición histórica", como lo prueba que se le haya permitido viajar a EE.UU., pero alertó que cambiar el régimen llevará tiempo.

"China está viviendo una transición histórica, y la preocupación internacional es muy importante en este proceso, pero mucha gente quiere mover esa montaña en una semana y eso no es realista", aseguró Chen en el Council on Foreign Relations de Manhattan, en su primera conferencia pública desde su llegada a EE.UU.

El disidente ciego, de 40 años, abogó por que el cambio en el gigante asiático llegue "poco a poco", y para ello pidió que ese cambio empiece "por los ciudadanos, porque si no, una sociedad no puede funcionar".

"Eso no ocurre de la noche a la mañana", agregó Chen, que iniciará una nueva vida en la ciudad de los rascacielos, donde estudiará Derecho en la Universidad de Nueva York, con el propósito de "ayudar a mejorar el estado de Derecho en China".

"El problema no es que no haya leyes en mi país, sino que no se aplican apropiadamente", aseveró en alusión a que las autoridades chinas "no se someten a sus propias leyes".

Recordó, sin embargo, que mientras estuvo en el hospital de Pekín representantes del gobierno central le visitaron y, tras contarles "el daño que se le ha infligido" a su familia "ilegalmente durante los últimos siete años", le prometieron que "lo investigarían".

"Todavía espero que el gobierno central mantenga su promesa", añadió Chen, quien apuntó que el gobierno de su país, al que espera que le permitan regresar cuando concluya sus estudios, ha tratado de "tapar los problemas, lo que sólo los agranda, por lo que la situación en China se ha deteriorado en los últimos seis o siete años".

El activista y abogado chino, invidente desde los 5 años de edad, protagonizó en abril una huida de su arresto domiciliario extrajudicial y se refugió en la embajada estadounidense en Pekín, luego de lo cual llegó finalmente a Estados Unidos hace cerca de dos semanas.

Chen, natural de la comarca de Yinan, en la provincia oriental de Shangdong, había sido condenado a cuatro años de prisión en 2006 por denunciar los programas de abortos y esterilizaciones forzadas practicados contra campesinos en su provincia como parte de la política de "hijo único" vigente en China.