El ídolo de Pachacamac, dios de los temblores para las culturas prehispánicas, regresó hoy a su museo del complejo arqueológico al sur de Lima tras seis años ausente de su santuario, el más importante de la costa central de Perú hasta el ocaso del imperio de los incas, en el siglo XVI.

Esta figura tallada en madera, de 2,34 metros de altura, se exhibirá nuevamente en el museo del sitio de Pachacamac después de que en 2005 fuera retirada del lugar para ser expuesta en el Museo de la Nación y en el Palacio de Gobierno de Perú.

Los primeros en verlo de regreso en su lugar de origen fueron el ministro de Cultura, Luis Peirano, y la directora del museo, Denise Pozzi-Escot, quien explicó hoy a Efe que los peregrinos que la visitaban en su época de apogeo no podían contemplarlo, sino que debían cumplir un ayuno severo y trasladar su pregunta a un sacerdote.

El son de tambores y pututos (trompetas de caracol gigante) condujo hoy una procesión por las ruinas de Pachacamac para recibir la figura de este dios que surgió a un lado del río Lurín entre el año 700 y 1.100 con el imperio wari, y cuyo culto se extendió hasta los Andes con la llegada de los incas, quienes crearon allí un gran centro religioso y administrativo.

Después se realizó una ceremonia de "pago a la tierra" frente a una réplica del ídolo, como la que realizaban los antiguos visitantes del sitio, con una ofrenda de hojas de coca y lana de llama entre cantos en quechua para proclamar la sana convivencia entre el hombre y la naturaleza y la dualidad del universo.

En esa relación se enmarca el ídolo de Pachacamac, que en la parte superior de su forma cilíndrica muestra "un personaje bifronte con una parte masculina y otra femenina unidos por la espalda y que miran en direcciones opuestas", según comentó Pozzi-Escot.

"En la sección inferior, sobre la que se asienta este personaje doble, existen atributos propios que diferencian cada mitad, porque en un lado se aprecian representaciones de maíz, símbolo de fertilidad, y en otro pescados, entre otras dualidades", añadió.

La directora del museo destacó que Pachacamac era un centro de peregrinación para todo el territorio del antiguo Perú porque "llegaban peregrinos de los andes centrales con ofrendas de conchas spondylus, procedentes de las aguas calientes de Ecuador", y entre sus peticiones muchos le requerían salud para sanar de diversas enfermedades.

"Lo bonito es que ahora todavía hay gente que viene a hacerle ofrendas para curarse", destacó la experta, quien afirmó que se creía que un movimiento de la cabeza del ídolo de Pachacamac era señal de un terremoto inmediato.

El ídolo fue descubierto en 1938 por el investigador norteamericano Albert Giesecke cuando excavaba en el templo pintado de Pachacamac, pero no fue hasta 1965 cuando se exhibió en el complejo arqueológico.

El ministro Peirano señaló la importancia del sitio arqueológico de Pachacamac como un "núcleo central de irradiación de vivencias, emociones y de ideas muy importante para la constitución de los primeros mil años de historia de Perú".

Peirano aseguró que el objetivo de su ministerio es vincular las investigaciones de este complejo arqueológico con la del camino inca Qhapaq Ñan, ya que en este punto, a pocos metros del templo de Pachacamac, confluye el sendero que llega desde la sierra con la ruta costera.

Pachacamac descansa nuevamente sobre la arena cercana al océano Pacífico, a la espera de que los peregrinos, ahora convertidos en turistas, recorran los caminos de su santuario para seguir la huella de aquellos que lo veneraron con tanto temor y respeto en el pasado.