El ministro de Hacienda chileno, Felipe Larraín, señaló hoy que el país no puede "descartar una energía limpia como la hidroeléctrica", luego de que Colbún, socio del proyecto hidroeléctrico HidroAysén, anunciara la paralización de la iniciativa.

"Es indudable que este proyecto es muy emblemático, hay muchos grupos con bastante potencia mediática que se han opuesto a este proyecto, pero nosotros no podemos descartar una fuente de energía limpia como la hidroeléctrica", dijo Larraín en declaraciones al Canal 13.

Colbún, propietaria del 49 % del proyecto, anunció este miércoles la suspensión indefinida del estudio de impacto ambiental de la línea de transmisión que debería transportar la energía que generen las cinco represas que se planea construir en la Patagonia chilena.

El proyecto está impulsado por un consorcio integrado por Endesa Chile, filial de la española Endesa, e involucra una inversión de 3.200 millones de dólares y la inundación de unas 5.000 hectáreas para la construcción de las represas, que generarán unos 2.750 megavatios de energía eléctrica.

Colbún consideró que "no están dadas las condiciones para desarrollar proyectos energéticos de esta magnitud y complejidad" mientras no exista "una política nacional que cuente con amplio consenso y otorgue los lineamientos de la matriz energética que el país requiere".

El ministro de Hacienda subrayó hoy que la determinación de Colbún "es una decisión de una empresa privada", aunque aseguró que el Gobierno tiene una política energética "que ha permitido desarrollar una cantidad enorme de proyectos y de aprobar una cantidad enorme de proyectos que siguen adelante en este momento".

Larraín recordó que se ha elaborado una "Estrategia Nacional de Energía (2012-2030)", y al respecto señaló: "No solamente queremos solucionar el problema de la energía para nuestro Gobierno, queremos solucionar el tema de la energía para Chile".

HidroAysén, proyecto que ha sido rechazado por vecinos y organizaciones medioambientales, fue aprobado el 9 de mayo de 2011 por la Comisión de Evaluación Ambiental de esa región de Chile, situada a 1.600 kilómetros al sur de Santiago.

Greenpeace Chile señaló en un comunicado que la paralización del proyecto pone de relieve "la falta de claridad respecto de la política energética que el país necesita a nivel de generación, distribución y consumo".

La organización considera también que "transfiere presión" al Gobierno chileno y "repite el modelo de operación que intereses privados en energía han llevado a cabo en el último tiempo" en el país.