Vecinos de algunos barrios de Buenos Aires protagonizaron hoy un cacerolazo en protesta contra las restricciones impuestas por el Fisco argentino a la compra de dólares.

La ruidosa protesta, también con bocinazos, se hizo sentir en los barrios Norte, Belgrano y Palermo, en la zona norte de la capital argentina, según pudo constatar Efe.

El cacerolazo también tuvo su correlato en la red social Twitter, donde varios usuarios dieron cuenta de la protesta y su rechazo a las medidas cambiarias del Gobierno de Cristina Fernández.

El Fisco comenzó a imponer restricciones a las compras de dólares en noviembre pasado y en los últimos días las incrementó, con nuevas regulaciones para quienes quieren adquirir divisas estadounidenses para viajar o cancelar créditos hipotecarios.

Las nuevas normas restringieron en la práctica el acceso de muchos inversores al mercado cambiario formal, lo que hizo resurgir los circuitos informales de compraventa de divisas, donde hay que pagar, según medios locales, unos 5,90 pesos para hacerse con un dólar, cuando el precio en bancos y casas de cambios es de 4,49 pesos.

Un jubilado entabló hoy la primera demanda judicial contra los controles, después de no haber sido autorizado a adquirir 10 dólares que quería regalar a sus nietos.

En tanto, el senador oficialista y exjefe de Gabinete argentino Aníbal Fernández admitió hoy tener entre sus ahorros unos 25.000 dólares que compró porque "se le antoja" y aseguró que no los piensa vender.

"Yo también tengo dólares. (...) Es un problema mío, no hice nada ilegal, está en mi declaración jurada. Compré porque se me antoja y hago lo que quiero con mi plata", subrayó Fernández a radio Continental, de Buenos Aires.

No obstante, el legislador insistió en que el ahorro en dólares "no es una buena forma de atesoramiento", en línea con las políticas que lleva adelante el Gobierno de Cristina Fernández para la restricción en la compra de dólares por parte de la población.

Este miércoles el jefe de Gabinete argentino, Juan Manuel Abal Medina, criticó la "obsesión compulsiva" por los dólares que hay en parte de la sociedad y defendió las medidas para "desdolarizar" la economía impulsadas por el Gobierno de Cristina Fernández.