La justicia argentina recibió la primera demanda contra la restricción a la compra de divisas impulsada por el gobierno de parte de un jubilado que quiso comprar 10 dólares y no fue autorizado por el fisco.

Julio César Durán presentó un recurso de amparo ante la justicia de la ciudad de Mar del Plata, para que deje sin efecto los actuales controles a la compraventa de divisas. El jubilado, abogado de profesión, no obtuvo la autorización del fisco para comprar esa pequeña cantidad de dólares en una casa de cambio, los cuales pensaba regalar a sus dos nietos de corta edad.

Al explicar los argumentos del amparo judicial, Luis Moliterno, abogado de Durán, dijo el jueves a las radios La Red y Continental que la Administración Federal de Ingresos Públicos "se atribuye facultades que no le son propias porque quien regula el sistema cambiario es el Banco Central, que depende del Congreso".

El ente recaudador declaró "inconsistente" el pedido de Durán para comprar los dólares, que el jueves cotizaban a 4,49 pesos la unidad para la venta.

El fisco "tiene facultades para avanzar sobre mí si no estoy en regla, pero no me puede impedir comprar la divisa... Estamos frente a un Estado de ribete totalmente totalitario y ante inspecciones propias de un Estado gendarme", afirmó Moliterno.

El letrado integra la Asociación Nacional de Ahorristas Unidos creada a raíz del "corralito" de 2001 cuando el gobierno del entonces presidente Fernando de la Rúa estableció límites al retiro de efectivo de las cuentas bancarias. Esa medida se amplió en 2002 a los depósitos a plazo fijo en medio de una aguda crisis económica y financiera.

Para evitar la fuga de divisas, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández estableció en octubre que la adquisición de dólares --la moneda en la que tradicionalmente ahorran los argentinos-- debe ser autorizada previamente por la Administración Federal de Ingresos Públicos una vez que ese organismo comprueba la solvencia del solicitante.

Pero los controles se reforzaron en los últimos días y el fisco niega la casi totalidad de los pedidos de compra de la divisa norteamericana, dando lugar a un mercado paralelo en el que el dólar ha llegado a cotizar hasta un 30% más que en el mercado oficial.

La presidenta dijo el jueves a los productores agrarios que retienen granos para beneficiarse con la cotización del dólar que la avaricia "es un pecado capital" y recomendó a los argentinos con alto poder económico que "olviden por un momento la especulación y piensen en el país".

La mandataria no se refirió, sin embargo, a la polémica en que quedó envuelto el senador oficialista y ex jefe de gabinete Aníbal Fernández, quien pese a instar a sus compatriotas a ahorrar en pesos reconoció que tiene atesorados 24.000 dólares.

El legislador, que actúa como portavoz del Ejecutivo, afirmó que esos dólares los ganó "lícitamente" y que no piensa cambiarlos porque "perdería plata (dinero) y sería de idiota". Al ser cuestionado por periodistas sobre por qué tiene sus ahorros en dólares en vez de pesos afirmó: "porque se me antoja, es mi derecho. Hago lo que quiero con mi plata".

Con una inflación calculada en 25% para este año, los ciudadanos se vuelcan al dólar para mantener poder adquisitivo. Pero las autoridades pretenden acopiarlos para el pago de deuda y saldar la importación de insumos que se emplean en la industria nacional.