Panamá anunció hoy la ruptura "temporal" de las relaciones con Siria en respuesta a las "masivas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos" perpetradas por el gobierno del presidente sirio, Bachar Al Asad.

Siria no tiene embajada en Panamá, por lo que la decisión del ejecutivo del presidente panameño, Ricardo Martinelli, fue notificada a las autoridades sirias "a través de la Misión Permanente ante la ONU, en Nueva York, y de la Embajada en la República Bolivariana de Venezuela".

Las relaciones diplomáticas bilaterales estarán suspendidas "hasta tanto" las violaciones a los derechos humanos "sean detenidas definitiva e incondicionalmente", indicó la Cancillería del país centroamericano en un comunicado.

La medida, agregó el gobierno de Martinelli, se tomó "en solidaridad con acciones similares adoptadas por otros Estados miembros de la Comunidad Internacional", y también en atención a la adhesión de Panamá "a la doctrina de seguridad humana".

La notificación de ruptura de relaciones se llevó a cabo a través de la ONU por tratarse de un organismo multilateral en el que están representados ambos países, y de Venezuela por ser una nación con la que los dos también tienen relaciones bilaterales, explicaron fuentes de la Cancillería.

El Gobierno panameño indicó que "hace votos para que la comunidad internacional siga adoptando medidas en respuesta" a la "lamentable situación" en Siria, he hizo "un llamado respetuoso a todas las partes involucradas para recordar que la solución pacífica de conflictos es la única forma aceptable a los ojos de los pueblos del mundo en el marco de la Carta de las Naciones Unidas".

El pasado lunes Panamá condenó las "graves violaciones a los derechos humanos" cometidas en Siria y respaldó el llamado de la ONU a Al Asad a suspender el "uso de artillería pesada" en el conflicto civil en ese país.

En una misiva oficial, Panamá citó entonces la muerte de más de un centenar de personas el viernes pasado en la ciudad siria de Hula, masacre que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó como "vergonzoso y brutal crimen que implica el uso indiscriminado y desproporcionado de la fuerza" por parte del Estado sirio.