El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva criticó hoy las medidas expansionistas de la Unión Europea (UE) e instó al bloque a "gastar menos en bancos y ayudar más a los pobres", como dijo que hizo durante su gestión en Brasil.

Lula intervino en un Foro Ministerial de Políticas para el Desarrollo que se celebra en Brasilia y aseguró que Europa vive en realidad una crisis "más política" que económica o financiera.

En su opinión, a la mayoría de los líderes europeos "les falta decisión política" para encarar una crisis que puede resolverse con más inversiones en desarrollo social y medidas para incentivar el consumo de sus sociedades.

El exmandatario afirmo que el "error" de los políticos europeos es "cuidar de los banqueros en vez de cuidar de la gente", por lo que recomendó "gastar menos en bancos y ayudar más a los pobres".

Según Lula, esa fue la receta aplicada con éxito durante sus dos gestiones presidenciales (entre 2003 y 2011), en las que se impuso un "nuevo paradigma" de desarrollo social.

"Probamos que es posible aumentar el salario mínimo sin provocar inflación, que es posible hacer transferencia de renta sin inflación y que es posible la combinación perfecta entre el crecimiento de las exportaciones y el crecimiento del mercado interno", manifestó.

Lula insistió en que "el cuidado con que se trató a los pobres impulsó a la economía brasileña desde abajo" y permitió que cerca de 40 millones de personas salieran de la pobreza para incorporarse a las clases medias.

También dijo que, en su momento, "los críticos de los programas sociales no percibieron que el país inauguraba un nuevo modelo de desarrollo", que ahora es profundizado, en su opinión, por la gestión de su sucesora y actual mandataria, Dilma Rousseff.

Precisamente el exmandatario recibió hoy un homenaje de Rousseff en el Palacio presidencial de Planalto, durante una entrega de premios a organizaciones civiles que trabajan en favor de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio propuestos por la ONU.

En el acto, al que no asistió Lula, Rousseff pidió emocionada un aplauso para el expresidente, de quien dijo que "estuvo en el lugar correcto y a la hora correcta para iniciar un proceso transformador de la realidad".

Durante su intervención ante el Foro Ministerial, Lula no hizo alusiones directas a la polémica en que se ha enzarzado con el magistrado Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal, quien le acusó de intentar convencerle de postergar un juicio sobre un escándalo de corrupción ocurrido en 2005, durante su gestión presidencial.

El juicio deberá celebrarse durante el segundo semestre de este año y Mendes dijo que recibió esa "sugerencia" de Lula el pasado 26 de abril, algo que el expresidente ha negado con "indignación", aunque sí ha confirmado que se reunió con el magistrado ese día.

Aunque sin citar a Mendes, al iniciar su discurso Lula aseguró hoy que deberá ser más cuidadoso frente a sus críticos.

"Hay mucha gente a la que no le gusto y tengo que tener cuidado, porque aunque sea una minoría, están por ahí", declaró el exjefe de Estado, en lo que algunos sectores de la prensa consideraron como una alusión al magistrado.