El Tribunal de Apelación de Douai, en el norte de Francia, decidió hoy rebajar ligeramente las medidas cautelares impuestas al exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn, imputado por proxenetismo agravado, quien podrá de nuevo hablar con la prensa.

La fiscalía indicó en un comunicado que la corte ha decidido "suprimir la prohibición de entrar en contacto con cualquier órgano de prensa", una de las medidas cautelares decretadas por los jueces el pasado 26 de marzo, cuando se le notificó su imputación en el caso por haber participado presuntamente en fiestas de contenido sexual en las que participaron prostitutas.

El tribunal de apelación no suprimió el resto de las medidas preventivas, como el pago de una fianza de 100.000 euros, la prohibición de hablar con el resto de los imputados y la obligación de comunicar sus desplazamientos a la justicia.

Los abogados del exresponsable del FMI habían considerado exageradas las medidas cautelares impuestas a su cliente, por lo que solicitaron su levantamiento, en particular, la que impedía a Strauss-Kahn hablar con los periodistas.

El caso sigue su curso en la justicia, que imputa al exministro de Economía de Francia un delito de proxenetismo agravado en banda organizada.

Además, en los últimos días los jueces abrieron una investigación preliminar por un presunto delito de violación, cometido en agosto de 2010 contra una prostituta en Washington.

La abogada de Strauss-Kahn, Frederique Baulieu, afirmó a la televisión BFM que con la decisión de hoy "se acaba con una medida ilegal, la de prohibir a alguien hablar con los periodistas, y se restablece la ley".

La letrada, que no aclaró si el exresponsable del FMI dará entrevistas a los medios, indicó que "el caso comienza a dar un giro" y señaló que en los próximos días solicitarán la anulación de la imputación de su cliente.

Strauss-Kahn está imputado por presuntamente haber participado en fiestas de carácter sexual en las que participaban prostitutas, aunque siempre ha negado conocer la profesión de las mujeres que había en lo que él llama "veladas libertinas".

El político se vio obligado a dimitir al frente del FMI después de que una empleada del hotel Sofitel de Nueva York le acusara de agresión sexual, en mayo de 2010.