Japón planea reactivar los primeros reactores nucleares del país la próxima semana, después de detener la totalidad de sus centrales atómicas en mayo a raíz de la crisis de Fukushima, informó hoy el diario Nikkei.

El primer ministro, Yoshihiko Noda, dará el visto bueno a la reactivación de los reactores 3 y 4 de la planta de Oi, en la provincia de Fukui (centro), después de recibir el apoyo de la asociación de gobiernos de la región, y asegurar que es una medida necesaria para el país y tras haber evaluado su seguridad.

"Por el bien de la prosperidad de la economía japonesa y de la sociedad, la generación de energía nuclear sigue siendo importante", aseguró Noda anoche durante una reunión con su gabinete para analizar la situación de las centrales nucleares en el archipiélago. Del mismo modo, la decisión de Noda se vio acompañada por el apoyo de la Unión de Gobiernos de Kansai (región en la que se encuentra la planta de Oi), formada por los principales gobernadores y alcaldes de la zona, que anunciaron que aceptarán la decisión del Gobierno central sobre la reactivación de los reactores de la planta.

A falta del anuncio oficial de Noda, que aseguró se conocerá pronto, la reapertura de los reactores de Oi supondría la primera desde que, por revisión o mantenimiento, se procediera a la detención de la totalidad de los 54 reactores del país tras el inicio de la crisis nuclear en Fukushima en marzo de 2011.

Desde que Japón se sumiera en el apagón nuclear el pasado 5 de mayo, por primera vez en 42 años, el Gobierno ha presionado para reactivar los reactores de Oi, para lo que ha tenido que ganarse la fuerte oposición de los gobiernos locales y ante el temor de no poder garantizar la demanda eléctrica en verano sin energía nuclear.

El primer ministro quiere anunciar la reanudación en Oi la semana que viene para que, tras un proceso de reactivación que dura entre cuatro y seis semanas, la región de Kansai pueda contar de nuevo con el abastecimiento de energía nuclear para mediados de julio, cuando se espera que la demanda eléctrica alcance su tope.

El apagón nuclear ha provocado que las operadoras eléctricas niponas hayan potenciado el uso de las plantas térmicas, lo que aumenta las importaciones de crudo y gas licuado y afecta duramente a la balanza comercial japonesa.