Partidarios de Augusto Pinochet convocaron para el próximo 10 de junio un homenaje al fallecido dictador, lo que ha causado indignación entre las víctimas del régimen y provocado el repudio de diputados y organismos estatales, según confirmaron hoy a Efe diversas fuentes.

El acto está organizado por la "Corporación 11 de septiembre", que toma el nombre del día del golpe de 1973, y por la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional (Unofar), dos entidades poco conocidas que agrupan a fieles al exdictador.

Sin embargo, las víctimas sospechan que el promotor de la iniciativa, que se realizará en un teatro de la capital chilena, es Álvaro Corbalán, exjefe operativo de la policía secreta de Pinochet, que purga decenas de condenas en el penal de Punta Peuco.

"¡Nos están robando la historia!" es el lema de este acto, en el que se exhibirá el documental "Pinochet", recientemente galardonado con el premio "Hispania de Oro" en el sexto Festival Internacional del Gran Cine Hispanoamericano de Estados Unidos.

Así al menos reza el cartel de la convocatoria que figura en la página web de la "Corporación 11 de septiembre", y que invita a asistir al Teatro Caupolicán, situado en el centro de Santiago y que tiene capacidad para unas 7.000 personas.

"Con este homenaje queda demostrado que no está garantizado el nunca más. Lo que nos provoca es la más absoluta repulsa y rechazo a este homenaje a un genocida", declaró hoy a Efe Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).

También el estatal Instituto Nacional de Derechos Humanos expresó hoy en un comunicado su "rechazo" a este homenaje y su preocupación por que sectores de la sociedad chilena "directa o indirectamente avalen los crímenes" cometidos en la dictadura.

El organismo, creado en 2010, apunta además a la necesidad de que los "actores institucionales, políticos y la ciudadanía se pronuncien decididamente para desincentivar este tipo de hechos que violentan la dignidad de las víctimas y sus familiares".

Además, todos los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, tanto del Gobierno como de la oposición, manifestaron la semana pasada su rechazo a este acto, previsto para el 10 de junio, cuando se cumplirán 5 años y 6 meses de la muerte de Pinochet.

Para ese día, la AFDD, la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo (Codepu) y otras organizaciones sociales han convocado una "funa" (una manifestación pacífica de repudio) frente al Teatro Caupolicán.

La última convocatoria de este tipo tuvo lugar el pasado noviembre, cuando se celebró un homenaje al exbrigadier del Ejército Miguel Krassnoff, en prisión por condenas por violaciones a los derechos humanos que suman más de 140 años de cárcel.

Aquel acto se desarrolló en un centro social de la Municipalidad de Providencia, un distrito de la capital cuyo alcalde, Cristian Labbé, fue guardaespaldas de Pinochet.

Más de un millar de personas se manifestaron en contra, y se produjeron incidentes que terminaron con una decena de detenidos.

Las entradas para el acto del 10 de junio, con precios que oscilan entre los 4.000 y los 15.000 pesos (entre 8 y 30 dólares), se venden en un restaurante de la capital y en el "Círculo de Oficiales", situado junto a la sede de la Unofar.

Sin embargo, ninguna de las dos entidades convocantes ha dado gran publicidad a este acto. Efe ha intentado sin éxito conversar con los organizadores. Solo una de las encargadas aseguró que "ya está casi todo (el aforo) vendido".

Tampoco en la página web del Teatro Caupolicán se anuncia este homenaje, previsto para las 11.00 hora local (15.00 GMT) del domingo 10 de junio, horas antes de que en ese mismo recinto se presente el grupo español Mocedades.

Según explicó la presidenta de la AFDD, hasta el momento no han conversado con las autoridades para tratar de impedir su celebración.

A consultas de Efe, una portavoz del teatro, sede habitual de cónclaves políticos y sociales, explicó que ellos sólo arriendan las instalaciones. En tanto, en la Municipalidad de Santiago explican que se trata de un acto privado en el que no tienen injerencia.