El expresidente derechista boliviano Jorge Quiroga y familiares del senador opositor Roger Pinto le visitaron hoy en la embajada de Brasil en La Paz, donde está refugiado tras pedir asilo por persecución política y amenazas de muerte, de las que acusa al Gobierno del mandatario Evo Morales.

Al salir de la legación diplomática, Quiroga dijo a los medios que visitó a Pinto para expresarle su "solidaridad" por la situación en que se encuentra y criticó al presidente Morales por la veintena de juicios que abrió contra el senador.

El exmandatario (2001-02) resaltó que es la primera vez en 30 años, desde que en 1982 se restableció la democracia en Bolivia, que un parlamentario opositor pide asilo a otro país, lo que, a su juicio, muestra "exactamente la gravedad del problema y la dimensión de la persecución".

"Ojalá que esto sirva para que el Gobierno reflexione. La persecución sistemática, el enjuiciamiento permanente, el insulto, como armas de todos los días, han desgastado al Gobierno", agregó.

Pinto también fue visitado por sus hijas Daniela y Denisse, que llegaron desde la región norteña de Pando, fronteriza con Brasil, y pretenden quedarse en La Paz hasta que el Gobierno brasileño tome una decisión sobre el caso.

El senador ha criticado por corrupción y connivencia con el narcotráfico al Gobierno de Morales, que sigue siendo líder de sindicatos de productores de coca, materia prima de la cocaína.

Desde que Morales llegó al poder, los cultivos de coca en Bolivia han subido de 25.400 a 31.000 hectáreas, según la ONU.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, tras Colombia y Perú, y el mayor proveedor de esas drogas para Brasil, Argentina, Chile y demás países del Cono Sur, agrega la misma fuente.

Pinto se quejó en un carta difundida el martes de que hay "más de 20 procesos penales" en su contra, abiertos por el Gobierno y el oficialismo, cada "uno más descabellado que el otro", según él.

Según medios locales, el senador es procesado, entre otros, por "delitos forestales", por haber tumbado dos árboles en su propiedad en Pando, y el Gobierno también le acusa de desacato y presunta corrupción cuando fue gobernador de esa región (1999-2002).

Daniela Pinto declaró a los medios que su padre decidió pedir asilo político a Brasil porque corría riesgo de ser asesinado y negó las acusaciones del Gobierno de Morales en su contra.

El portavoz de la Cancillería brasileña, Tovar Nunes, explicó el martes que la solicitud de Pinto será analizada dentro del marco legal, lo cual supone "reunir elementos de juicio para establecer si cabe" la concesión del asilo político.

Según las hijas del senador, el proceso podría tomar de cuatro a cinco meses y, una vez que tengan la respuesta, analizarán si el resto de su familia permanece en Bolivia.

El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, negó hoy en rueda de prensa que Pinto sea perseguido político y sostuvo que "si cree que tiene la razón", debería defenderse en Bolivia

"En Bolivia no existen presos políticos y es obligación de cada ciudadano que si tiene esa acusación tenga que defenderse ante la justicia, pero estamos acostumbrándonos a que muchos culpables prefieran huir", añadió.

Daniela Pinto afirmó que "si la justicia fuera imparcial", su padre "seguiría luchando" y se defendería en Bolivia, "pero ahora no tenemos jueces imparciales".

Desde que Morales asumió la Presidencia en 2006, decenas de dirigentes de la oposición han huido de Bolivia y buscado refugio en Brasil, Paraguay, Estados Unidos, Perú, España y otros países, tras acusar al Gobierno de persecución política.

La ONU, la OEA y otras instancias internacionales han criticado la creciente falta de independencia de la justicia boliviana.