Los bomberos continuaran hoy la búsqueda del trabajador que quedó sepultado bajo los escombros de la empresa Haematronic de la localidad de Medolla, entre las más afectadas por la secuencia de fuertes terremotos que sacudieron ayer la región de Emilia Romagna, en el norte de Italia, y que causaron 16 muertos.

Las labores de búsqueda prosiguieron durante toda noche, pero aún no se ha podido encontrar al empleado de esa fábrica, cuyo derrumbe produjo ayer la muerte de otras tres personas, dos de las cuales permanecen aún bajo los escombros.

Mientras tanto se intenta dar asistencia a las cerca 14.000 personas desde que los terremotos registrados estos días no han podido volver a sus casas y duermen en tiendas de campaña o en vagones de trenes.

Miles de personas siguen durmiendo en sus coches, ante al miedo a nuevos seísmos, que los geofísicos aseguran que se pueden seguir produciendo en la zona debido al nuevo movimiento de choque entre la cordillera de los Apeninos y la de los Alpes.

Cuando la tierra volvió a temblar ayer, la región de Emilia Romagna aun no se había recuperado del terremoto del pasado 20 de mayo, que causo siete muertos, más de 6.000 evacuados e importantes daños tanto a la industria, como a la agricultura y al patrimonio artístico del país,

Los dos grandes temblores de ayer, de 5,8 y 5,3 en la escala de Richter, a los que se han sumado más de un centenar de réplicas durante toda la noche, provocaron 16 muertos, de los que 10 eran trabajadores y tres empresarios a quienes se les vino encima la nave industrial donde trabajaban.

Ante estas cifras, los sindicatos italianos acusaron a las empresas de haber forzado la vuelta al trabajo a los empleados en estructuras que podían haber sido dañadas por el anterior seísmo.

Entre las víctimas de ayer se encuentra una persona de nacionalidad marroquí y otra india, que perdieron la vida en la localidad de San Felice sul Panaro al derrumbarse la nave de la empresa de construcción en la que trabajaban, y un técnico italiano, que había acudido a la fábrica precisamente para comprobar su estabilidad.

Los medios de comunicación cifran en cerca de 1.000 millones de las pérdidas en los sectores de la industria, la biomedicina, y la agricultura, ya que tendrán que cerrar más de cien empresas y unos 20.000 empleados se quedarán en casa ante la imposibilidad de volver al trabajo.

La región de Módena, la más afectada por estos terremotos, aporta un uno por ciento al Producto Interior Bruto (PIB) de Italia. En esta zona se elaboran los famosos quesos Parmigiano y Grana Padano y tienen su sede las fábricas automovilísticas Ferrari, Maserati, Ducati y Lamborghini, entre otras.

Pero además, los terremotos han destrozado gran parte del patrimonio histórico y cerca de cien iglesias han sufrido importantes daños.