La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, defendió hoy la promoción del trabajo que dignifica al ser humano y como elemento central de todas las políticas macroeconómicas, financieras y de crecimiento.

Chinchilla pronunció el discurso inaugural de la 101 Conferencia Internacional del Trabajo, organizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIO), en el que defendió con vehemencia el empleo de calidad como elemento de cohesión social y económica.

"El trabajo decente es el que dignifica al ser humano y le integra de manera equilibrada en las distintas facetas del ámbito laboral", dijo la presidenta, que agregó que "la dignidad de la persona debe constituir el eje central de todas las acciones".

La mandataria centroamericana abogó por "hacer del trabajo de nuestra gente el mejor activo de nuestro desarrollo y el instrumento más importante para la generación de riqueza y prosperidad".

Chinchilla rindió homenaje al director general saliente de la OIT, el chileno Juan Somavía, de quien dijo haber convertido el trabajo decente en "un pilar de la agenda pública".

Previamente, Somavía alabó los principios políticos y sociales que han regido Costa Rica desde hace décadas, citando el "irrestricto respeto a los derechos humanos, la conciencia cívica y el respeto medioambiental" como elementos centrales de su identidad.

El director general de la OIT destacó la capacidad costarricense para sortear el impacto de la crisis internacional y recuperar la senda de la recuperación en un corto periodo de tiempo, y alabó medidas como la propuesta del plan de desarrollo que busca garantizar un trabajo decente a las personas de entre 15 y 35 años.

Chinchilla incidió en que el modelo costarricense comienza desde la base desde la educación pública, a la que se asigna un 7 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país, y desde una seguridad social que cubre a toda la población, incluidos los inmigrantes.

"Costa Rica es el primer país latinoamericano en materia de innovación y con mayor participación tecnológica en sus exportaciones, donde ocupa el cuarto lugar a nivel mundial", expuso Chinchilla, al defender un modelo innovador y de futuro.

"Esto genera puestos de trabajo de gran calidad y crea el entorno empresarial que acentúa nuestro acervo empresarial y tecnológico (...). Somos una sociedad abierta al mundo, que promueve la integración de los mercados, pero que exige también simultáneamente la globalización de la justicia y la solidaridad", expuso.

La presidenta costarricense subrayó la apuesta de su Gobierno por "seguir invirtiendo en desarrollo humano" y argumentó que "la riqueza de las naciones debe estar fundada en la riqueza intelectual, moral y espiritual de las personas".

"No cejaremos en este empeño. Está en la raíz misma de nuestra historia y de nuestras convicciones", manifestó.

Mirando al futuro, Chinchilla defendió para su país "una política de salarios crecientes, ligada a una mejora de la productividad, lo que contribuye a dinamizar la economía, a distribuir mejor la riqueza y a mejorar el bienestar de los trabajadores".

Se refirió además a la importancia del programa "Empléate" para promover el acceso al mercado laboral de los jóvenes en situación de vulnerabilidad social, una iniciativa respaldada por la OIT.

En opinión de la presidenta, en este contexto "no debe extrañar que el modelo socio-productivo de Costa Rica sea un ejemplo paradigmático a escala global", ya que el país ha logrado "que su principal ventaja sea precisamente su gente"

El 40 % de las exportaciones actuales de Costa Rica, recordó, participan de cadenas globales de valor y están especialmente asociadas a los bienes y servicios de alto valor agregado.