El equipo conocido por el "jogo bonito" representa un reto único para la selección nacional de Estados Unidos. Aunque no es tan significativo como las clasificatorias mundialistas del mes próximo, el amistoso del miércoles con el once brasileño es una prueba para los estadounidenses para ver cuánto han avanzado desde que Jurgen Klinsmann asumió las riendas el verano pasado.

"Entendemos lo que presenta Brasil. Vamos a jugar con todo", dijo el artillero Landon Donovan el martes, en vísperas del juego contra Brasil, segundo encuentro de una serie de cinco para estados Unidos en 18 días.

Brasil, cinco veces campeón mundial, tiene una nómina joven encabezada por Neymar, el astro de 20 años del Sants que es codiciado por muchos de los clubes grandes de Europa. Con la mirada den las Olimpiadas, que limita a los equipos a jugadores menores de 23 años, el técnico Mano Menezes tiene una nómina que incluye a Alexandre Pato y Thiago Silva, del Milán; Sandro del Tottenham; Marcelo del Real Madrid; Rafael del Manchester United y Hulk, del Porto.

"Es obviamente un hito para ver cómo lidiamos con un sistema como ese", dijo Klinsmann. "Ellos tienen un juego muy fluido y libre".

Tras una visita a la Casa Blanca, los estadounidenses practicaron en el estadio FedEx Field, donde se espera una multitud de más de 56.000 para presenciar el encuentro.

Clint Dempsey se recuperó ya de una lesión en la ingle que le hizo perderse el último partido del Fulham en la temporada de la liga Premier el 13 de mayo, y pudiera jugar parte del tiempo y formar pareja con Donovan por primera vez bajo Klinsmann, el ex jugador y ex técnico de Alemania que tomó las riendas de Estados Unidos el 29 de julio.

"Obviamente, no estoy en forma para 90 minutos, per estoy listo para jugar en cualquier capacidad", dijo Dempsey.

Dempsey trabajó en su forma tras entrenarse con el delantero Jozy Altidore, quien se sumó al equipo el lunes y completó la nómina de 23 hombres.

"Él no fue dejado libre por su club AZ Alkmaar antes de ayer, lo que me enfureció mucho, y puso a Jozy en una situación muy difícil, porque tuvo dos semanas de inactividad", dijo Klinsmann. "Los muchacho que llegaron el 15 de mayo se entrenaron a veces tres sesiones al día, y él está rezagado".

Brasil está 15-1 contra los estadounidenses y les ha superado 31 goles a 10.

Hace tres años, Estados Unidos tenía una ventaja de dos goles en la primera mitad de la final de la Copa Confederaciones de la FIFA en Sudáfrica, pero terminó perdiendo 3-2. la derrota persiste en la memoria de los estadounidenses.

"Aún duele haber estado tan cerca de ganar una final grande", dijo el portero Tim Howard. "Pero así es la vida, así es el fútbol. Y eso te muestra lo potente que pueden ser los brasileños".