Las principales potencias occidentales decidieron hoy aumentar la presión diplomática sobre el régimen de Bachar al Asad expulsando a diplomáticos sirios de su territorio, en un movimiento coordinado para protestar por la masacre de Hula.

Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, España, Italia, Canadá y Australia, entre otros, tomaron parte en la iniciativa con el fin de dejar claro su horror ante la matanza que el pasado viernes costó la vida a 108 civiles, de los cuales 49 eran niños y 34 mujeres.

"Esta masacre es la muestra más clara hasta la fecha de las flagrantes violaciones por el Gobierno sirio de sus obligaciones ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas", declaró en Washington la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Desde Europa, el mensaje fue similar: "La matanza fue absolutamente inaceptable, la violencia durante el fin de semana alcanzó nuevos niveles de atrocidad", señaló el portavoz de Exteriores de la Unión Europea, Michael Mann.

Prácticamente en cadena y en un corto periodo de tiempo, los gobiernos de un buen número de países de la UE anunciaron la expulsión de los embajadores sirios.

La secuencia la inició el presidente francés, François Hollande, al que siguieron muy poco después Alemania, España e Italia.

A continuación, el Reino Unido anunció la expulsión del encargado de negocios de Siria en Londres y de otros dos diplomáticos.

"Estas expulsiones expresan nuestro horror por el comportamiento del régimen" de Damasco, dijo el ministro de Exteriores británico, William Hague, quien subrayó que su país seguirá buscando un endurecimiento de las sanciones internacionales contra Siria.

Su homólogo español, José Manuel García-Margallo, que hoy visitó Londres, subrayó que es preciso "garantizar el cese de la violencia en Siria, la llegada de ayuda humanitaria a los que lo necesitan y la apertura de un proceso de transición".

"Esperamos que el mensaje claro que estamos enviando se registre en Damasco y no se tope con oídos sordos", dijo por su parte el jefe de la diplomacia alemana, Guido Westerwelle.

Pese a que un buen número de países europeos estuvieron en contacto para preparar esta respuesta a los acontecimientos de Hula, la idea no se pactó en el seno de la UE, según fuentes diplomáticas.

Representantes de los Veintisiete discuten hoy en Bruselas la situación en Siria, pero según esas fuentes no es de esperar una "posición común" sobre la expulsión de embajadores.

Hasta ahora, la Unión no ha sido capaz de tener una postura única en lo referente a las relaciones diplomáticas con la Siria de Al Asad, a pesar de que sí ha impuesto por unanimidad hasta 16 rondas de sanciones contra el régimen y sus fieles.

Así, mientras un grupo de países -con las principales potencias europeas al frente- decidieron ya hace meses cerrar sus embajadas en Damasco, otros prefirieron mantener la actividad de sus representaciones, incluido el Servicio Europeo de Acción Exterior que dirige la británica Catherine Ashton.

Europa espera ahora que los países con mayor influencia sobre Siria, principalmente Rusia, se sumen al llamamiento internacional.

"Es muy importante que Rusia pueda presionar al régimen sirio, algo que ha hecho con éxito en el pasado", recordó un portavoz de la UE, quien explicó que los Veintisiete plantearán esa necesidad a Moscú en la cumbre bilateral que celebran el 3 y el 4 de junio en San Petersburgo.

Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, pidió hoy en conversación telefónica con el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, "una investigación imparcial y objetiva" de la matanza de Hula bajo el auspicio de la misión observadora de la ONU en Siria.

Mientras Occidente casi en bloque actuaba contra Siria, Al Asad se entrevistó hoy con Annan y dijo que el éxito del plan de paz promovido por éste como mediador internacional está condicionado al fin del "terrorismo".