Lorena Estrada es de Miami. Su madre, nacida en Grecia, creció en Venezuela y su padre es nicaragüense. Estrada primero habló español y después griego antes de aprender inglés… que habló con el acento de Miami.

Con un “pedigrí” internacional y fuertes lazos familiares, le costó mucho a Estrada librarse de los acentos y estructuras gramaticales que se oyen en Miami, pero cuando decidió que quería ser presentadora de noticias en televisión, supo qué tenía que hacer.

“Una persona a principios de mi primera pasantía… me dijo que tenía que ser neutral. No se puede ser tendencioso como reportero”, dijo Estrada. Y eso requería que oculte el acento para que, no importa dónde diera las noticias, la audiencia pudiera identificarse con ella.

Estrada no es la única. Los latinos en los medios de comunicación tienen que ocultar su acento. Tanto en el mercado angloparlante como en el hispano, se prefieren los acentos neutrales.

El resultado es una manera de hablar “estandarizada”. El efecto que tiene es que, particularmente en las estaciones en español, a algunos televidentes les molesta. Dicen que el español de ciertos países está ganando prestigio, mientras que los acentos y modismos de otros países se marginalizan.

“Al representar los medios una única manera particular de hablar, se jerarquiza esa manera de hablar y se la presenta como la norma”, dijo Jennifer Leeman, profesora en George Mason University, especialista en el español en los Estados Unidos. Pero lo que se considera "estándar" no se basa necesariamente en la población de un país en particular, agregó. “Yo diría que las ideas sobre el lenguaje estándar y la corrección están ligadas a cuestiones de raza y clase social”.

Para algunos, un acento estándar tiene menos que ver con la política y más con la audiencia. Esto también es cierto en el mercado hispanohablante.

Cuando James McNamara presidía Telemundo, la cadena lanzó una iniciativa para entrenar a los actores, independientemente de su origen, para que hablaran un español indefinido que los hiciera sonar más como los presentadores de los noticieros televisivos mexicanos, según los informes. En una entrevista que dio al Washington Post dijo que el movimiento fue una “norteamericanización” de las telenovelas, y una manera de, esperaban, superar el dominio de Univision sobre la audiencia latina.

Sin embargo, no todo el mundo está a favor de la estandarización en los medios latinos.

Claudia Parodi, profesora de la UCLA, recordó ver una película en México sobre la revolución salvadoreña. Los actores eran mexicanos y hablaban español de México.

“Realmente me molestó. Ellos no hablan así”, dijo. “A nivel inconsciente la gente va a aceptar eso y no van a poder identificarse”.

Pero las personas que pierden su acento conscientemente sostienen que no es el acento lo que hace a un latino.

“Yo me aseguro de continuar hablando y de mantener y apreciar mis culturas, pero va más allá del acento”, dijo Estrada, quien solía grabarse para oír su propio acento y aprender a, por ejemplo, pronunciar la palabra “salmon” sin la “l”. “La manera en que me criaron y el estilo de vida también forman parte de ello”.

Soni Sangha es una escritora autónoma que reside en la ciudad de Nueva York.  

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