Autoridades incrementaron la vigilancia a instalaciones de Sabritas, subsidiaria mexicana de PepsiCo, luego de que fuera blanco de ataques presuntamente por parte de un cartel del narcotráfico.

Cerca de 100 policías estatales y federales resguardan los centros de distribución de Sabritas, dijo Julio Hernández, un vocero del gobierno del estado occidental de Michoacán.

El portavoz dijo que los ataques podrían afectar la inversión en el estado, considerado el bastión del cartel de Los Caballeros Templarios.

"Sí va a haber afectaciones en la inversión; de hecho, la inversión privada, tanto la nacional como la extranjera, está parada en los últimos años", dijo Hernández.

En cinco ataques realizados entre viernes y sábado, centros de distribución y docenas de vehículos de Sabritas fueron incendiados en los estados de Guanajuato y Michoacán.

El procurador de Guanajuato, Carlos Zamarripa, dijo que la policía detuvo a cuatro presuntos miembros de Los Caballeros Templarios vinculados con los ataques.

El funcionario comentó a la prensa que unos de los sospechosos sugirió que los ataques eran parte de un esquema de extorsión, pero que no estaba seguro. Los cuatro declararon a las autoridades que sólo recibieron la orden de incendiar camionetas de Sabritas.

Carteles de las drogas mexicanas suelen financiar parte de sus actividades mediante la extorsión de pequeños negocios en las ciudades que controlan, aunque los grupos del narcotráfico no habían apuntado hacia empresas multinacionales.

Francisco Merino, vicepresidente de Sabritas-PepsiCo, dijo a la prensa local que la empresa no sabía de ninguna extorsión que grupos criminales pudieran haber intentado hacer en su contra.