Las fuerzas de seguridad kenianas investigan la fuerte explosión que ayer causó casi 40 heridos en Nairobi para determinar si fue un atentado, informó hoy el subjefe de la Policía de esa capital, Moses Nyakwama.

"Continuamos con la investigación, pero todavía no hemos efectuado ninguna detención", manifestó Nyakwama, citado por la emisora de radio local Capital FM, al precisar que el número de heridos por la deflagración asciende a 38.

"Buscamos información sobre un persona que abandonó un bolso en una de las tiendas donde se produjo la explosión", señaló el responsable policial.

Nyakwama agregó que los agentes tienen una "descripción" de ese sospechoso y recopilan información "que ayudará a dar con él y con las personas con las que puede haber colaborado".

Según fuentes consultadas por Capital FM, investigadores de EE.UU. están colaborando en las labores para esclarecer el suceso, si bien la Policía keniana ha rehusado hacer comentarios a ese respecto.

La explosión se produjo sobre las 13.15 hora local (10.15 hora GMT) del lunes en una galería comercial de la Avenida de Moi, una de las más transitadas de la ciudad.

La Policía aseguró en un principio que el origen del estallido podía deberse a "un fallo eléctrico", pero después reconoció que barajaba "la posibilidad de que la explosión la causaran criminales que usaron un artefacto de fabricación casera".

Sin embargo, la compañía eléctrica estatal, Kenya Power, señaló que un equipo de técnicos visitó el lugar y concluyó que no existe un transformador soterrado en el edificio, lo que habría podido ocasionar una explosión de tal magnitud.

Por su parte, el primer ministro de Kenia, Raila Odinga, no dudó en considerar el suceso como un "acto terrorista", pese a la cautela expresada por la Policía.

Aunque la explosión es aún objeto de investigación, Kenia ha sufrido en los últimos seis meses varios ataques terroristas, tanto en Nairobi, como en la ciudad de Mombasa (sureste) y el norte del país, que causaron una decena de muertos y numerosos heridos.

Esos atentados se han producido desde que el Ejército keniano inició, el pasado 15 de octubre, una ofensiva en Somalia contra la milicia radical islámica Al Shabab, que ha amenazado repetidamente con perpetrar ataques en territorio keniano como represalia.

La incursión militar comenzó dos días después del secuestro de dos cooperantes españolas de la ONG Médicos sin Fronteras en el campo de refugiados de Daabad (en el este y a unos 100 kilómetros de Somalia), que las autoridades kenianas atribuyeron a Al Shabab.

La milicia, que este año anunció su adhesión la red terrorista Al Qaeda, combate desde 2006 al Gobierno Federal de Transición somalí y a las fuerzas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo.