Una hermana de Pedro Hernández, el puertorriqueño acusado la semana pasada de la muerte del niño Etan Patz hace más de tres décadas en Nueva York, reveló que a principios de la década de los ochenta contactó con la policía después de que su hermano confesara que había matado a un menor.

Así lo publica hoy el periódico New York Post, que asegura que Norma Hernández, de 53 años, habló con la policía de Camden (Nueva Jersey) a comienzos de la década de los ochenta después de que unos familiares le dijeran que su hermano había confesado el asesinato de un niño a un grupo de oración en una parroquia de la comunidad.

Al parecer, según el relato de la mujer, Pedro Hernández hizo la confesión a un grupo de oración liderado por el padre Tomás Rivera, en la iglesia católica de San Antonio de Padua, en Camden, en el que estaban presentes varios de sus familiares, tras lo cual contactó con la policía local.

Hernández, de 51 años, confesó a la policía su participación en el crimen de Etan Patz en 1979 y fue acusado el pasado viernes por la Fiscalía de Manhattan de un delito de homicidio en segundo grado, por lo que se enfrenta a una pena de entre 25 años y cadena perpetua si finalmente es encontrado culpable.

La mujer detalló al periódico The Wall Street Journal que habló con la policía porque estaba "enfadada" ya que la gente que había escuchado la confesión de Hernández "no hizo nada" al respecto, aunque se desconoce si finalmente llegó a presentar una denuncia o si las autoridades iniciaron algún tipo de investigación.

Mientras, la oficina del fiscal del condado de Camden ha dicho que intenta averiguar si tiene en sus registros alguna denuncia relacionada con el caso del menor, que desapareció el 25 de mayo de 1979 en el barrio neoyorquino de SoHo cuando se dirigía a la parada del autobús escolar.

Norma Hernández ha revelado también que recientemente habló con los investigadores del Departamento de Policía de Nueva York que llevan el caso de Etan Patz para comentarles que hace tres décadas comentó lo ocurrido a la policía de Camden así como "otros asuntos" relacionados con su hermano.

Mientras, la familia Patz ha pedido a los medios de comunicación que no sigan agobiándoles y han colgado una nota en la puerta de su domicilio, el mismo donde residían en el momento de la desaparición del menor, en la que lamentan que la presión de los medios está haciendo "esta difícil situación todavía peor".

Hernández está detenido en un centro hospitalario de Nueva York y bajo vigilancia en la unidad de suicidios, donde está siendo sometido a una evaluación psiquiátrica, según reveló su abogado, Harvey Fishbein, quien dijo que su cliente tiene un lago historial de esquizofrenia y trastorno bipolar.

El mismo periódico publicó este lunes que Hernández, que admitió haber estrangulado a Etan, reveló a las autoridades que guardó el cadáver de la víctima en un frigorífico antes de ponerlo en un cubo de basura, sin que de momento se sepa cuanto tiempo conservó los restos del niño.

Los investigadores están intentado confirmar con el Departamento de Sanidad de Nueva York los diversos vertederos a los que pudieron haber llegado los restos del niño, como los de Staten Island y el de Fountain Avenue, en Brooklyn, y un incinerador de Gansevoort, en el suroeste de Manhattan.

La desaparición de Etan Patz, uno de los primeros menores cuya imagen apareció impresa en cartones de envases de leche por todo Estados Unidos, conmocionó durante años a la opinión pública y en 1983 el entonces presidente de EE.UU., Ronald Reagan, declaró el 25 de mayo "Día Nacional de Niños Desaparecidos".