La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización de Estados Americanos (OEA) animaron hoy a apostar por la protección social para luchar contra el hambre en los países de la región.

"La protección social es un elemento clave en la lucha contra el hambre", recalcaron en una declaración conjunta difundida a pocos días de la 42 Asamblea General de la OEA, que tendrá lugar en Cochabamba (Bolivia) con la seguridad alimentaria con soberanía como tema central.

Los dos organismos resaltaron el vínculo entre la seguridad alimentaria y la protección social y apuntaron a la necesidad de promover la coordinación intersectorial y el fortalecimiento institucional que permitan afianzar la seguridad alimentaria en las Américas.

La declaración fija una posición común para el trabajo de la FAO y la OEA en el marco de la Red Interamericana de Protección Social, lanzada en 2009 para el intercambio de experiencias y conocimientos en esa área.

"Un sistema de protección social integral permite resguardar niveles más dignos y adecuados de vida para la población y fortalecer la autonomía y capacidades de los ciudadanos para su inclusión económica y social", señala la declaración.

Indica también que se requiere implementar planes a mediano y largo plazo para el fomento de mercados agroalimentarios más justos, eficientes y transparentes, políticas de inclusión social y económica y estrategias integrales de desarrollo local.

La FAO y la OEA identificaron cuatro aspectos claves para implementar una estrategia de protección social adecuada para fortalecer la seguridad alimentaria, entre ellos la coordinación intersectorial entre políticas sociales, de producción y de desarrollo local.

También abogan por los programas de asistencia directa mediante transferencias, los instrumentos de protección y fomento del desarrollo rural y la agricultura familiar, y la regulación del mercado laboral, con empleo formal y acceso a la seguridad social.

Los países de América Latina y el Caribe se han comprometido a erradicar el hambre en la región antes de 2025. Se calcula que en esta región el hambre afecta a unos 53 millones de personas, de los cerca de 925 millones que la padecen en todo el mundo.