Frustradas por las barreras del mercado de China, las empresas europeas podrían retirar sus inversiones hacia otras economías, dijo el martes un grupo empresarial, en una inusual advertencia directa sobre una posible respuesta ante la política comercial de Beijing.

Beijing es objeto de una serie de reclamos por parte de la Unión Europea, Estados Unidos y otras naciones de que está violando sus compromisos comerciales al proteger o subsidiar a sus empresas en varias industrias desde la siderúrgica hasta la energía solar. A causa del debilitamiento económico mundial que amenaza con aumentar el desempleo, Washington y otros gobiernos se ven presionados a responder antes la presión política.

La Cámara de Comercio de la Unión Europea en China dijo el martes que la mitad de las más de 500 empresas que respondieron a una encuesta dijeron que han perdido oportunidades de negocio debido a los obstáculos regulatorios. Añadió que, por ese motivo, uno de cada cinco dijo que puede cambiar los planes futuros de inversión a otros países.

"Las empresas sienten como si hubieran perdido oportunidades de negocios, y si esto continúa entonces tendrán que ponderar el traslado de sus operaciones empresariales fuera de China" destacó el presidente del grupo Davide Cucino, en una conferencia de prensa.

Cucino señaló que si él fuese un funcionario chino, "pensaría que esto suena alarmante".

El empresario apeló a las autoridades chinas a fin de que le concedan a las empresas extranjeras acceso a la banca, a las aseguradoras y a una amplia serie de "industrias estratégicas" que están dominadas por las empresas estatales.

El informe se suma a las crecientes quejas extranjeras de que Beijing trata de proteger a sus empresas de la competencia y limitar el acceso extranjero a industrias prometedoras, en violación de sus compromisos de libre comercio.

La potencial amenaza a las inversiones podría significar un revés a los esfuerzos del gobierno chino que trata de revertor una marcada retracción económica. El gabinete dijo la semana pasada que desea más gasto del sector privado pero no dio indicios si concederá a las empresas extranjeras algunas reducciones tributarias y otros incentivos propuestos.

Las tensiones por la política industrial de Beijing han provocado una serie de reclamos comerciales.

El Departamento de Comercio concluyó este mes que los fabricantes chino venden los equipos de energía solar por debajo del valor justo y propuso que se les impongan una tarifa del 31%. Beijing reaccionó con la acusación de que el respaldo de Washington a seis proyectos de energía renovable en Estados Unidos violaba los compromisos de libre comercio.