La oficina de derechos humanos de la ONU dijo el martes que la mayoría de las 108 víctimas de una masacre en Siria la semana pasada fueron baleadas a quemarropa, algunas de ellas mujeres y niños dentro de sus casas.

La brutalidad de la matanza en Houla, documentada por las imágenes aterradoras de decenas de cadáveres y heridos tomadas por videos de aficionados, suscitó la indignación internacional y planteó nuevos interrogantes sobre la capacidad de un plan para poner fin a quince meses de violencia en Siria. Los residentes locales atribuyeron la masacre a milicianos aliados al gobierno.

Varios países del mundo, incluidos Francia, Gran Bretaña, Alemania, Canadá y Australia, anunciaron la expulsión de diplomáticos sirios en protesta por la masacre.

Las Naciones Unidas dijeron que por lo menos 108 personas, incluso 34 mujeres y 49 niños, murieron en un ataque que comenzó el viernes y prosiguió durante toda la noche en Houla, un grupo de aldeas agrícolas pobres al noroeste de la ciudad central de Homs.

El informe del organismo internacional indicó que la mayoría de los muertos fueron fusilados a quemarropa, mientras que menos de 20 perdieron la vida a consecuencia del fuego de artillería.

"Lo que está bien claro es que este fue un hecho absolutamente abominable que ocurrió en Houla, y que por lo menos una parte sustancial consistió en ejecuciones sumarias de civiles, mujeres y niños", dijo Rupert Colville, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. "Hasta este momento parece que familias enteras fueron baleadas dentro de sus casas".

Colville agregó que, según los observadores de la ONU y otras fuentes, muchas de las víctimas murieron en el pueblo de Taldaw en dos incidentes separados. Los residentes locales atribuyeron la matanza a las milicias partidarias del régimen conocidas como "shabiha", que a veces actúan "en concierto" con las fuerzas del gobierno, afirmó.

Hace falta una investigación antes de comentar sobre ese incidente, agregó, y exhortó a Siria a permitir el acceso irrestricto a los investigadores de la ONU.

Las matanzas han provocado la condena más enérgica hasta ahora de Rusia, un firme aliado del gobierno sirio.

En Damasco, el enviado internacional de la ONU, Kofi Annan, se reunió el martes con el presidente sirio Bashar Assad para expresar "seria preocupación" por las matanzas en Houla y otros hechos de violencia, dijo Ahmad Fawzi, vocero de Annan. El también ex secretario general de la ONU dijo que su plan no puede funcionar sin "pasos audaces" para detener la violencia y liberar a los detenidos.

De acuerdo con la agencia noticiosa estatal SANA, Assad culpó a terroristas y a contrabandistas de armas de echar a perder el plan de paz. El régimen niega que el alzamiento en el país tenga raíces populares, y más bien considera que detrás de él hay extremistas y terroristas extranjeros.

Un funcionario sirio negó de nuevo el martes que el gobierno tenga algo que ver en las muertes.

"Es irracional que cualquier parte que desee hacer que la misión de Annan sea un éxito pudiera cometer alguna vez una masacre así", dijo el subsecretario del Exterior, Faisal Mekdad, en declaraciones a reporteros. Siria sigue comprometida con el plan de Annan, agregó, y "no ha cometido ni una sola violación" a los derechos humanos.

Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Francia, Alemania, Italia, España y Holanda actuaron el martes contra los diplomáticos sirios. El canciller británico dijo que los países involucrados en las expulsiones del martes también exhortarán para que se apliquen mayores sanciones a Siria.

Rusia, aliado de Siria desde hace tiempo, ha respaldado a Damasco en general, aunque Moscú se muestra cada vez más crítico del gobierno sirio, en especial en torno a la masacre de Houla.

Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, acusó el martes a países cuyos nombres no mencionó de intentar usar los asesinatos de Houla "como un pretexto para tomar medidas militares".

___

Jordans informó desde Ginebra. Los periodistas de The Associated Press Albert Aji en Damasco y Selcan Hacaoglu en Ankara contribuyeron a este informe.