La crisis deudora que ha causado estragos en Europa por casi tres años ha generado disgusto con la moneda común pero pocos deseos de abandonarla, halló el martes una amplia encuesta de opinión pública.

El sondeo del Centro Pew de Investigación en ocho países de la Unión Europea, entre ellos cinco miembros de la eurozona de 17 naciones, indicó que los problemas financieros de la región han desatado temores plenamente desarrollados en torno al futuro de Europa como proyecto político.

"Esta crisis de confianza es evidente en la economía, en el futuro, en los beneficios de la integración económica europea, en la pertenencia a la UE, en el euro y en el sistema de libre mercado", afirmó Pew en un comunicado que acompaña a su sondeo.

Sin embargo, a pesar de esos temores, la encuestadora encontró que en los países que usan el euro no hay deseos de regresar a sus monedas anteriores, como el franco francés o la peseta española.

En Grecia, el epicentro de la crisis deudora, el 71% de los encuestados desean conservar el euro, en comparación con el 23% que desean volver al dracma.

Más personas en el país, que está ahora en su quinto año de una intensa recesión, creen que el euro ha sido bueno para ellas: el 46% de los encuestados, frente al 26% que piensan que la moneda común no les conviene.

Estos hallazgos podrían ser cruciales en momentos en que Grecia acudirá a las urnas el 17 de junio en una elección general que muchos ven como un referéndum en torno a la pertenencia del país a la eurozona.

Aunque Pew halló pocas ganas de abandonar el euro, el sondeo reveló un escepticismo que prevalece con relación a la moneda común de Europa, lanzada en 1999.

Más personas en Francia, Italia y España creen que el euro ha causado más daños que beneficios. En Italia, que tiene la mayor deuda soberana en la eurozona después de Grecia, el 44% de los encuestados dijo que el euro ha sido algo negativo, frente al 30% que piensa que ha generado beneficios.

En Italia también se registró la mayor oposición a la moneda común: el 40% de los que respondieron el sondeo desea regresar al uso de la lira, mientras que el 52% respalda el euro.

Entre los cinco países de la eurozona encuestados no hubo ninguno en que la mayoría — más del 50% — de los que respondieron piense que la moneda ha sido benéfica.

En Alemania, la mayor economía de Europa, más personas la consideraron beneficiosa. Esto puede interpretarse como un reconocimiento de que los exportadores del país se han beneficiado del valor relativamente bajo del euro frente a otras monedas de gran importancia como el dólar cuando se le compara a la cotización que el marco alemán probablemente tendría en la actualidad.

El sondeo también encontró que dos terceras partes de los alemanes desean continuar con la moneda común a pesar de que el país tiene que hacer las mayores contribuciones a los rescates financieros de otras naciones.

Entre los países encuestados que no utilizan el euro hubo amplias mayorías en Gran Bretaña, la República Checa y Polonia que piensan que para ellos ha sido mejor no pertenecer al bloque del euro.

Los sondeos fueron efectuados vía telefónica en algunos países y en entrevistas personales en otros de mediados de marzo a mediados de abril de 2012, con al menos 1.000 personas que respondieron en cada nación. El margen de error varía según el país, del 3,3% al 4,4%.