El Reino Unido expulsará al encargado de negocios de Siria en Londres, Ghassan Dalla, en protesta por la matanza de civiles el pasado viernes en la ciudad siria de Hula, anunció hoy el ministro británico de Exteriores, William Hague.

En una declaración antes de reunirse con su colega español, José Manuel García-Margallo, Hague dijo que también serán expulsados otros dos diplomáticos sirios, a quienes se les ha dado siete días para dejar el Reino Unido, si bien la embajada no será cerrada.

La decisión británica se suma a las tomadas por varios países europeos que hoy anunciaron la expulsión de los respectivos embajadores sirios en respuesta por la masacre de Hula, donde más de cien personas murieron, incluidos muchos niños.

"Hemos hablado en los últimos días de aumentar la presión sobre el régimen de (Bachar) Al Asad y llevar el mensaje de que la comunidad internacional está horrorizada por la violencia que ha continuado por el comportamiento del régimen, por el asesinato de tanta gente inocente, incluida la terrible masacre de Hula", señaló el ministro británico en una declaración televisada.

Según Hague, el Reino Unido buscará incrementar la presión sobre el régimen sirio, así como reforzar las sanciones contra Siria.

El titular de la diplomacia británica explicó que no hay unanimidad en el Consejo de Seguridad de la ONU para llevar a cabo una intervención militar en Siria, pero dejó claro que la presión internacional sobre el régimen sirio continuará.

Al mismo tiempo, Hague subrayó que su país apoyará los esfuerzos del ex secretario general de la ONU Kofi Annan, enviado especial de paz en Siria, a fin de encontrar una solución pacífica e incrementar la presión sobre el régimen de Al Asad.

"Estas expulsiones expresan nuestro horror por el comportamiento del régimen" de Damasco, agregó.

La violencia persiste en el país pese a la presencia en el terreno de observadores encargados de verificar el cumplimiento del plan de Annan, que establece el fin de las hostilidades.

De acuerdo con datos de la ONU, desde marzo de 2011 más de 10.000 personas han muerto en Siria por la violencia, unas 230.000 se han desplazado de forma interna y más de 60.000 han buscado refugio en países limítrofes, como Turquía y Líbano.