Centenares de indignados paraguayos protestaron hoy ante el Congreso en Asunción para repudiar una polémica ampliación presupuestaria de 33 millones de dólares para la Justicia Electoral, que finalmente fue rechazada por el Senado.

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes y denominados indignados por la prensa local, coparon la plaza ante la sede del Legislativo con banderas, pancartas y consignas en repudio a un proyecto que buscaba dotar de mayores recursos al Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) con vistas a las elecciones generales de 2013.

La medida de fuerza, la segunda en su tipo, se realizó bajo la denominación de "After office revolucionario", que fue convocado a través de las redes sociales.

El proyecto de ley en cuestión prevé una ampliación de 150.000 millones de guaraníes (33 millones de dólares) para la contratación de entre 7.000 y 9.000 nuevos funcionarios, fondos que, según los manifestantes, irían a parar a manos de operadores políticos.

La propuesta ya había sido vetada el día 9 pasado por el presidente paraguayo, Fernando Lugo, por lo que el documento retornó a instancias del Legislativo, que en estos casos tiene la potestad de aceptar o rechazar las decisiones adoptadas por el Poder Ejecutivo.

El proyecto, que fue aprobado por la Cámara de Diputados el jueves y que generó una protesta similar a la de hoy, finalmente fue rechazado por el Senado en una sesión extraordinaria convocada en medio de amenazas de manifestaciones masivas que habían sido anunciadas para mañana.

La protesta se convirtió en celebración luego de que los congregados se enteraran de la postura asumida por la Cámara alta, cuya decisión obliga el reenvío de la propuesta a la Cámara baja.

"Esto es inédito en el sentido de que Paraguay no tenía tradición de convocatoria espontánea por las redes sociales y tuvo una incidencia mucho mayor a la esperada. Es muy importante para nuestra historia social y ciudadana", dijo a Efe la analista Milda Rivarola.

"El Parlamento tuvo manifestaciones mucho mayores que estas por cuestiones puntuales promovidas por sindicatos y gremios, pero lo que genera reacción es el carácter ciudadano. Era el paso que le faltaba a la democracia paraguaya, la incidencia ciudadana", opinó Rivarola.

Una de las manifestantes, Ángeles Henríquez, de 22 años, aseveró en declaraciones a Efe que la administración del Legislativo, de mayoría opositora, "es una dictadura disfrazada".

"Nosotros los jóvenes no les vamos a volver a votar, tenemos que levantarnos y ponernos en contra de estos políticos", remarcó la joven.

"La juventud y los que tienen experiencia tienen que ir tomando el poder. Ya no se puede vivir en medio de la corrupción, los crímenes y la inseguridad", advirtió, por su parte, Manuel Ramos, de 77 años, ante la sede del Legislativo.

"Si tienen dignidad, si tienen vergüenza tienen que renunciar y dejarle al pueblo que tome el poder", sentenció.