Rusia retiró aún más su respaldo al régimen de Bashar Assad, al decir el lunes que el gobierno sirio es el principal responsable de la violencia en el país y pidió una investigación completa sobre su participación en la muerte de más de 100 civiles en Hula.

"Ambos bandos, por supuesto, han tenido culpa en las muertes de gente inocente, incluyendo varias decenas de mujeres y niños. Esta zona es controlada por los rebeldes, pero también está rodeada por tropas del gobierno", dijo Serguei Lavrov, ministro ruso del Exterior, luego de conversaciones en Moscú con su par británico William Hague.

Lavrov habló un día después de que acordó unirse al resto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para culpar al gobierno sirio por atacar áreas residenciales en Hula, una constelación de poblados cerca de la ciudad central de Homs. El consejo, sin embargo, evitó decir quién era responsable de la masacre que dejó al menos 108 hombres, mujeres y niños muertos.

Lavrov dijo que no había duda de que las fuerzas gubernamentales habían utilizado artillería y tanques para bombardear Hula, pero hizo notar que muchos de los muertos al parecer recibieron disparos a corta distancia o fueron torturados.

"La culpa debe determinarse de manera objetiva", dijo. "Nadie está diciendo que el gobierno no sea culpable, y nadie dice que los milicianos armados no sean culpables".

En lo que ha sido una de las críticas más fuertes en contra de Assad por parte de Rusia a la fecha, Lavrov dijo que el gobierno sirio "tiene la responsabilidad principal de lo que está pasando" porque no ha logrado ofrecer seguridad a los ciudadanos sirios. El diplomático equilibró las críticas al afirmar que el gobierno sirio se enfrenta a una creciente amenaza de terroristas, cuyos ataques tienen la "firma clara de al-Qaida".

El lunes, China también condenó la muerte de civiles en Hula y pidió el fin de la violencia, aunque no dio indicación de que esté repensando su estrategia sobre el conflicto en Siria.

El portavoz del Ministerio chino del Exterior Liu Weimin dijo que Beijing apoya completamente los esfuerzos de mediación de Annan y de los monitores de la ONU.

Las protestas contra Assad empezaron en marzo de 2011 y se convirtieron en un levantamiento luego de que la respuesta del gobierno fue violenta contra la disidencia. La ONU calcula que al menos 9.000 personas han muerto en el primer año del conflicto, pero cientos más han muerto desde entonces.

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Vladimir Isachenkov en Moscú y Zhao Liang en Beijing contribuyeron a este despacho.