Pepe Flores, un madrileño soltero de 33 años que quiere ser bailaor de flamenco, es el ganador de la edición 12+1 del concurso Gran Hermano, cuya final se ha celebrado esta noche.

Pepe llegó a la última ronda para elegir al ganador en la gala que esta noche retransmitió Telecinco junto a María, una joven jerezana de 20 años, que ha trabajado como basurera y camarera y que actualmente está en el paro.

El ganador del 'reality' más veterano de la televisión en España, que este año ha llegado a su edición 12+1, como les ha gustado denominarlo en la cadena para evitar el mal fario del trece, obtuvo el 44,1 por ciento de los votos, frente al 27,1 por ciento que logró María.

Por detrás de ellos, ha quedado Dani Santos, un estudiante de arquitectura de Burgos de 19 años, que vive en Burgos y que confiesa ser muy religioso y rezar todas las noches.

Este estudiante de chino logró el 15,2 por ciento de los votos en la final, superando el 13,6 por ciento de Alessandro Livi, que quedó en cuarto lugar.

Este italiano de 29 años, de madre gallega y "guaperas oficial" de la actual edición, al que una lesión le apartó del fútbol profesional cuando intentaba abrirse paso en el Milan, ciudad donde vive, alcanzó el 13,6 por ciento de los votos en la final del Gran Hermano 12+1.

Ellos han sido los últimos en abandonar la casa de Guadalix, el lugar donde los concursantes viven su encierro y que en esta edición ha tenido, entre moradores, a un policía local de nombre Michael y a un cura "motero", que debido a su entrada en el concurso ha sido suspendido temporalmente por el Arzobispado de Barcelona.