La votación de la nueva cúpula del Frente Amplio (FA) uruguayo, la coalición de izquierda que gobierna al país desde hace siete años, registró el domingo 50.000 sufragios menos que la anterior, del año 2006, a pesar de que por primera vez permitía la elección directa del presidente del partido, se informó hoy.

El recuento de votos de los comicios del domingo, cuyos resultados no se conocerán hasta dentro de varios días, fue anunciado este lunes por el presidente saliente del FA, Jorge Brovetto, en una rueda de prensa.

Del total de papeletas depositadas, 76.768 correspondieron a Montevideo y 23.016 al vecino departamento de Canelones, las dos plazas más habitadas del país, que cuenta con 3,3 millones de habitantes y 2,6 millones de electores, de los cuales se estima que la mitad son del FA.

En el resto de Uruguay el número de votos ascendió a 68.466, mientras que en el exterior sufragaron 2.500 personas.

No es posible saber con exactitud el porcentaje de participación porque se desconoce el universo concreto de votantes y muchos de los participantes en la elección se adhirieron al partido en el momento de sufragar.

Los frenteamplistas eligieron en las urnas entre cuatro candidatos, cuando en anteriores ocasiones solo podían seleccionar a delegados que se encargaban de designar por arcaicos mecanismos asamblearios al nueve jefe de filas del grupo.

Según las encuestas, la favorita al triunfo es la socialista Mónica Xavier (31 %), seguida de los senadores Enrique Rubio (24 %) y Ernesto Agazzi (17 %), este último del Movimiento de Participación Popular (MPP) del presidente José Mujica, y el comunista y líder sindical Juan Castillo (11 %).

En los comicios de 2006, celebrados apenas un año después de que Tabaré Vázquez (2005-2010) se convirtiera de la mano del FA en el primer presidente de izquierdas de la historia del país, se contabilizaron 220.000 votos.

Este lunes Brovetto prefirió no comparar ambas elecciones precisamente porque las primeras "fueron realizadas inmediatamente después de las elecciones nacionales que dieron el triunfo a la fuerza política", y estas últimas se dan más de dos años después de que asumiera Mujica.

El FA, que agrupa entre otros a socialistas, comunistas, demócrata cristianos y exguerrilleros, fue creado en 1971, justo antes de la dictadura (1973-1985).

Desde la restauración de la democracia en varias elecciones nacionales intentó en vano llegar al poder hasta que en 2005 derrocó a los partidos tradicionales, el Colorado y el Nacional (Blanco).

A la espera de conocer los resultados finales de la elección del domingo, el analista Juan Carlos Doyenart justificó hoy en declaraciones a Efe la ventajosa posición de partida de Xavier en las encuestas por ser una "representante del electorado global" del FA, de corte más moderado.

También le favorece su proximidad con Tabaré Vázquez, socialista como ella y al que muchos apuestan como candidato para las elecciones nacionales de 2014, después de terminar su mandato con un nivel de aprobación del 80 %.

Vázquez "hizo una presidencia que fue aprobada no solo por frenteamplistas sino por parte del electorado blanco y colorado, es considerado un estadista y tiene la experiencias suficiente para gobernar", argumentó Doyenart.

Aunque el político socialista anunció recientemente que se retiraba de la política pública por unas desafortunadas declaraciones sobre Argentina y el expresidente de Estados Unidos George W. Bush, su aparición posterior en varios actos del partido invitan a pensar que luchará por regresar a la Presidencia, algo que nunca descartó al dejarla.

Según una encuesta difundida a finales del pasado mes, el FA cuenta con la misma intención de voto que el partido colorado y el blanco juntos, cerca del 40 % del electorado.