Los partidos políticos nepalíes continúan sin alcanzar un acuerdo sobre la nueva Constitución del país a pocas horas de que expire el plazo final previsto para su aprobación, informaron a Efe fuentes oficiales.

"La posibilidad de una Constitución es mínima", dijo uno de los líderes del Partido Maoísta, Post Bahadur Bogati.

Según declararon diferentes líderes políticos, los partidos intentan ahora buscar una alternativa para evitar que Nepal caiga en una profunda crisis política.

El principal punto de fricción entre las agrupaciones políticas, con el Partido Maoísta y los partidos regionalistas del sur del país por un lado y el Congreso nepalí y el Partido Marxista Leninista por otro, es la naturaleza final que tendrá el Estado federal en Nepal.

Mientras que los primeros reclaman una Constitución en la que se clarifique el número de provincias que tendrá el Estado, sus nombres y una elección de fronteras basadas en lo étnico, los segundos piden que esta decisión se tome posteriormente en el Parlamento.

El primer ministro nepalí, Baburam Bhattarai (del Partido Maoísta), propuso durante las conversaciones la posibilidad de que se convoquen nuevas elecciones generales en el país, informó el líder del Partido Marxista Leninista, Bhim Rawal.

"Pero cómo podemos convocar elecciones, y además elecciones para qué", se preguntó el jefe del Congreso nepalí en el Parlamento, Laxman Ghimire.

De acuerdo con el reglamento actual, para que haya nuevas elecciones en Nepal los partidos políticos tendrán que pactarlo o, como alternativa, la Constitución interina deberá ser enmendada.

Desde las primeras elecciones libres celebradas en 2008 tras la caída de la monarquía en el país en 2006, los partidos políticos no han logrado alcanzar un acuerdo constitucional y han centrado el debate político en intentar encabezar el Ejecutivo.

Ninguna formación cuenta con una mayoría absoluta en la Cámara de 601 diputados y el maoísta Bhattarai, jefe de Gobierno desde hace nueve meses, es el cuarto primer ministro que tiene el país en cuatro años.

A pesar de que tras múltiples intentos fracasados la Asamblea Constituyente ha aplazado en numerosas ocasiones la aprobación de la nueva Carta Magna, la Corte Suprema ha decidido que en esta ocasión la aprobación no podrá ser postergada.