Dario Franchitti ganó el domingo por tercera vez las 500 Millas de Indianápolis, al aprovechar que Takuma Sato se estrelló en la última vuelta.

Pero la atención de la carrera estuvo fijada en Dan Wheldon.

El japonés Saato trató de tomar la punta al acercarse a la primera curva, alcanzando al escocés Franchitti, pero lo hizo demasiado estrecho, y eso lo envió contra el muro exterior. El bólido de Sato estuvo a punto de chocar con Franchitti, quien rebasó la línea de meta bajo bandera amarilla, para convertirse en el décimo piloto que se consagra en las míticas Indy 500 al menos tres veces.

Otro piloto del equipo Chip Ganassi Racing, el neozelandés Scott Dixon, finalizó segundo. Tercero figuró el brasileño Tony Kanaan, que había tomado la punta a seis vueltas del final.

Esto permitió que el podio fuese copado por los tres grandes amigos de Wheldon en la IndyCar.

Wheldon, el previo ganador de la carrera y dos veces campeón, murió en un accidente en la última prueba de la pasada temporada en octubre, y la jornada del domingo estuvo dedicada a él.

"Todo el mundo allá arriba era un amigo de Dan, y eso lo dice todo. Todo el mundo lo quería", dijo Franchitti, mientras se escuchaban gaitas por el sistema de altavoces.

Kanaan, que usó una táctica audaz en hacia el final para avanzar de quinto a primero, no pudo contener los embates de Franchitti y Dixon. Eso le dejó sin triunfos en 11 participaciones en Indianápolis, pero el brasileño estaba conforme con el resultado.

"Fue bueno por Dan, que sus tres mejores amigos se disputasen la victoria", dijo Kanaan. "Pienso que Danny, dondequiera que esté en estos momentos, está muy feliz. Sus tres mejores amigos fueron los tres primeros".

La viuda de Wheldon, Susie, fue al carril de la victoria a felicitar a Franchitti, que ocultó sus lágrimas de gozo tras un par de gafas de sol blancas que lució en tributo porque eran las favoritas de Wheldon. Susie Wheldon se sentó entonces junto a la esposa de Franchitti, la actriz Ashley Judd, en el asiento trasero del convertible — el mismo en el que ella se sentó hace un año para celebrar la victoria de su esposo.

Todo el día fue un tributo a Wheldon, comenzando con el dueño Bryan Herta realizando una vuelta alrededor de la pista del Motor Speedway en el vehículo que Wheldon condujo a la victoria el año pasado. Los fanáticos recibieron gafas blancas para lucir durante las vueltas 26 y 98, marcando los números usados por Wheldon en sus dos victorias.

Y fue apropiado en este día caluroso — la temperatura alcanzó casi 33 grados centígrados (91 F), muy cerca del récord de la Indy 500 — que una de las carreras más competitivas en la historia concluyese con un peleado desenlace entre los tres amigos de Wheldon. Hubo en total 35 cambios de líder, lo que destrozó el récord de 29 impuesto en 1960 en la carrera ganada por Jim Rathmann.