México y Perú pueden ser los próximos países en acoger el multitudinario festival de música "Rock in Rio" en 2014, según su creador, el empresario brasileño Roberto Medina, que descarta abandonar España, aunque acusa el impacto de la crisis.

En entrevista con EFE, Medina comentó que las conversaciones con las autoridades de Perú han sido las que mayor avance han registrado últimamente, más que los contactos con Colombia, otro de los candidatos latinoamericanos a recibir el certamen, que se presentará también en Argentina en 2013.

En las ediciones de Lisboa y Madrid el reflejo de la crisis económica es motivo de preocupación para Rock in Rio, especialmente en el caso de España, un país menos acostumbrado a lidiar con recesiones que Brasil o Portugal, opina Medina.

"El mercado de entretenimiento de España está sufriendo mucho más que en Portugal" y lo demuestran una venta de entradas en Madrid, menor de la esperada, asegura.

En el caso de Latinoamérica, "como el mercado de patrocinio es un poco pequeño en Perú y la población para conciertos un poco menor, si lo hacemos allí, será un fin de semana, algo como viernes, sábado y domingo. En México, no, sería el modelo brasileño de siete días", manifestó.

El emprendedor carioca, que ha vendido la mitad de la empresa propietaria de la marca Rock in Rio al magnate brasileño Eike Batista, tiene también en estudio llevar su festival a Berlín y Estados Unidos.

Medina considera que la capital alemana es "interesante", porque tiene espacios suficientes en la ciudad para poner en marcha el imponente recito del festival -"hay aeropuertos desactivados en el centro"- y recuerda que la urbe tiene un buen mercado musical.

"Estados Unidos es un gran desafío porque la comunicación es muy compleja. Como soy un hombre de propaganda me asusto con Estados Unidos", reconoce el empresario y publicista, nacido en Río de Janeiro en 1949.

En cambio en España, la última apuesta del festival, que nació en Brasil en 1985 y saltó después a Portugal, Medina se declara preocupado por el sentimiento de tristeza y paralización que ve.

Además se queja de que no haya una mejor comunicación sobre las perspectivas del país, un "proyecto de esperanza" que salga del discurso del pesimismo.

"Si me diese cuenta de que hay señales del Gobierno para el futuro, si viese un camino de comunicación abierto hacia la esperanza, el Rock in Rio doblaría la inversión, como ha hecho en Lisboa", asegura.

No obstante, Medina descarta abandonar la capital española.

"Salir nunca, no puedes dejar un proyecto en curso; la percepción de marca de Rock in Rio en Madrid es el doble que la de la Fórmula Uno en la comunidad de Madrid. Va a quedarse allí", promete.

En Lisboa el certamen invierte unos 25 millones de euros, crea temporalmente cerca de 10.000 puestos de trabajo y genera un impacto económico en la ciudad de unos 100 millones de euros, según cálculos del propio promotor.

Capaz de movilizar a gigantes musicales como AC/DC, REM, Coldplay, Metallica, Bruce Springteen o Lenny Kravitz, a Medina le gustaría ver en el Rock in Rio a los Rolling Stones.

Desde su génesis, el festival ha celebrado diez ediciones, cuatro de ellas en Río y Lisboa, y dos en Madrid, y tendrá su próxima parada, ya confirmada, en Buenos Aires en 2013.

El festival de la capital portuguesa, cuyas ediciones son cada dos años, comenzó este fin de semana con Metallica, los brasileños Sepultura y Mastodon.

Aperitivo del Rock in Rio de Madrid -entre el 29 de junio y el 7 de julio-, Lisboa reunirá también este fin de semana a Smashing Pumpkins, Linkin Park y The Offspring, y el 1, 2 y 3 de junio, presentará a los consagrados Bruce Springsteen, Lenny Kravitz, Stevie Wonder, Brian Adams y Maroon 5.

Las entradas para Rock in Rio Lisboa 2012, que se celebra en el Parque Bela Vista (de unos 200.000 metros cuadrados y con capacidad para 100.000 espectadores), cuestan 61 euros por día (76 dólares).