El presidente de Bankia, Jose Ignacio Goirigolzarri, descartó hoy que vaya a depurar responsabilidades en la entidad, después de que ayer pidiera al Estado una ayuda pública de 19.000 millones de euros y admitiera unas pérdidas de casi 3.000 millones de euros en 2011.

Goirigolzarri justificó la labor de su predecesor, Rodrigo Rato, que tuvo que trabajar en un "entorno regulatorio convulso", al explicar hoy ante la prensa el plan de saneamiento y recapitalización del banco, recientemente nacionalizado.

"No he venido aquí a depurar responsabilidades", dijo Goirigolzarri en su primera rueda de prensa tras ser nombrado presidente de Bankia, quien aseguró que su único objetivo "es crear valor para el accionista y mirar al futuro".

Ante la aparición de unas necesidades de capital de 19.000 millones de euros, que aportará el Estado, Goirigolzarri dejó claro que "no ha aparecido nada" irregular que explique esta brecha, más allá del propio "deterioro del valor de los activos por la evolución económica y los cambios regulatorios".

Además de pedir esa inyección de capital, Bankia anunció ayer que cerró el año pasado con unas pérdidas de 2.979 millones de euros, lejos de los 309 millones de beneficio que anunció en febrero pasado, cuando la entidad no había sido aun nacionalizada ni las cuentas habían sido auditadas.

En un comunicado, la entidad española informó igualmente de la renuncia masiva de dieciséis consejeros, procedentes de las cajas de ahorros que dieron lugar a Bankia al fusionarse.

La petición de Bankia al Estado de una ayuda pública de 19.000 millones de euros se suma a los 4.465 ya inyectados, para completar su saneamiento, en lo que supone el rescate más caro de la historia financiera de España.