El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, garantizó hoy que el país está preparado para continuar creciendo y enfrentar "hasta el peor" escenario posible que resulte de la crisis europea.

"Tenemos recursos financieros, recursos fiscales. Brasil está totalmente preparado para enfrentar hasta lo peor. Y vamos a crecer de cualquier modo", dijo Mantega en una entrevista al diario Folha de Sao Paulo y el portal UOL, publicada hoy en sus respectivos sitios de internet.

El responsable económico del Gobierno resaltó que Brasil posee el doble de reservas de divisas y una mejor situación fiscal que en 2008 y vaticinó que esta crisis será "más suave" que la de aquel año.

Mantega sostuvo que el Gobierno tiene herramientas para enfrentar "una hecatombe" como podría suponer que Grecia saliera del euro "de forma desorganizada", lo que podría "causar una salida de capitales de varios países" y "bloquear el comercio internacional".

En su opinión, Brasil cuenta con líneas de crédito y un mercado interno suficiente para contrarrestar la hipótesis de que ocurrieran esos problemas.

En esa misma línea, defendió que Brasil continuará creciendo gracias a la expansión de la clase media, el aumento del consumo interno y la generación de empleo, por lo que puntualizó que sugerir un posible agotamiento de este modelo "es una osadía teórica".

El Gobierno calcula que la economía brasileña va a crecer entre un 3,5 % y un 4,0 % este año, "en el caso de que no se agrave la crisis internacional".

El ministro también señaló que el país está preparado para reducir más las tasas de tipos de interés sin que se produzcan presiones inflacionarias.

También descartó que la apreciación de la divisa brasileña, el real, experimentada en los últimos meses vaya a causar "un impacto relevante" en los precios.

Mantega explicó que el petróleo y otras materias primas están registrando una tendencia a la baja que "neutraliza" la presión inflacionaria que se presenta por el alza de los costos de los productos importados.

El dólar se cambiaba a finales de marzo a 1,82 reales y esta semana, en un momento de alta volatilidad, llegó a un techo de 2,08 unidades de la moneda brasileña.

El billete verde se cambiaba al cierre de este viernes a 1,99 reales en el cambio comercial, un nivel que es "más favorable a la producción manufacturera brasileña", que gana competitividad en los mercados internacionales.