Imágenes espantosas en video difundidas el sábado mostraban cadáveres de niños sirios tendidos en una mezquita, con la ropa ensangrentada y enormes heridas en la cabeza, vistas alucinantes de lo que, según activistas, fueron los ataques más mortíferos del régimen en los 14 meses que lleva la insurrección en Siria.

El cañoneo de Houla, un racimo de aldeas al noroeste de Homs, dejó más de 90 muertos, entre ellos al menos 32 niños menores de 10 años, dijo el jefe del grupo de observadores de la ONU.

El ataque provocó la indignación de Washington y otros gobiernos, así como grandes protestas en los suburbios de Damasco, la capital, y Aleppo, la ciudad más grande del país. También generó nuevas dudas sobre la eficacia de un plan internacional de paz vigente desde hace un mes y que no ha puesto fin a la violencia.

La ONU denunció los ataques en un comunicado que parecía atribuir la responsabilidad al régimen del presidente Bashar Assad, y la Casa Blanca fustigó los actos de "brutalidad inenarrable e inhumana".

"Este crimen horroroso y brutal que implica el uso indiscriminado y desproporcionado de la fuerza es una violación flagrante del derecho internacional y los compromisos del gobierno sirio de desistir del empleo de armas pesadas en los centros poblados y de la violencia en todas sus formas", dijeron el secretario general Ban Ki-Moon y el enviado internacional Kofi Annan. "Los responsables de perpetrar este crimen deben responder por ello".

Videos de aficionados descargados por la internet el sábado permitieron entrever la carnicería, con hileras de cuerpos tendidos en salas desprovistas de adornos, muchos con sangre en la cara, el pecho y las extremidades. En algunos lugares la gente colocó trozos de hielo sobre los cuerpos para conservarlos hasta el entierro.

Un video de dos minutos muestra al menos doce niños alineados hombro con hombro sobre una manta en lo que parece ser el piso de una mezquita. De la boca de una niña brotaba un hilo de sangre. A un chico que parecía tener unos ocho años le faltaba la mandíbula. Mantas y tapetes cubrían otros cuerpos.

Activistas de Houla dijeron el sábado que las fuerzas del régimen cañonearon la zona después de las grandes manifestaciones del viernes. Esa noche, dijeron, combatientes partidarios del régimen conocidos como shabiha incursionaron en las aldeas, balearon a hombres en las calles y apuñalaron a mujeres y niños en las casas.