Uruguay se lanzó hoy a una lectura maratónica del Quijote en conmemoración del Día del Libro en el país suramericano, con la que se pretende leer en 24 horas ininterrumpidas el texto más emblemático de la literatura en castellano.

Esta es la segunda ocasión en la que el legado de Cervantes se celebra de este modo en Uruguay, en una actividad organizada por la Embajada de España en Montevideo y el Sodre, el servicio público de radiotelevisión uruguayo, en cuyo auditorio se realiza la lectura.

En torno a las 10.30 hora local (13.30 GMT) la niña Ana García Casillas, española residente en Uruguay, comenzó la lectura del Quijote, para poco después dar el relevo al expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000).

Poco después llegó el presidente uruguayo José Mujica, un confeso admirador del Caballero de la Triste Figura, quien seleccionó para leer el parlamento que Don Quijote realiza ante un grupo de cabreros en el monte en el que se alaba la vida del hombre antiguo, vinculado a la tierra generosa y en una sociedad sin propiedad ni clases.

Consultado por la prensa tras su lectura, y con el tono filosófico que es habitual en él, el presidente reflexionó sobre el texto que eligió leer y apuntó que durante "una edad muy larga la humanidad, este animalito que se llama hombre, vivió así".

"El hombre es un animal político porque es un animal social y no puede vivir aislado. Y así vivió, en esas condiciones, la mayor parte de su existencia. En solo un diez por ciento de ese tiempo se construyó la sociedad mercantilista actual. Adentro los hombres dicen que tenemos memoria genética. Y eso es lo que hay, una contradicción entre nuestra biología y lo que ha construido la civilización", dijo.

Para Mujica la vigencia de un texto como el Quijote es tal "que no se discute, existe" y señaló que él personalmente se identifica tanto con el Quijote como con Sancho Panza, porque representan "las dos patas de la condición humana".

Según explicó a Efe María Eugenia Menéndez, consejera de Cultura de la Embajada de España, la organización de esta lectura fue relativamente fácil después del éxito que tuvo la iniciativa del año pasado, cuando el respaldo popular fue "impresionante".

"En la primera edición no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente y fue un reto, pero tuvo un éxito tremendo. Y eso fue lo que nos animó a hacerlo otra vez, incluso el Sodre nos pidió repetir con la idea de convertirlo en una tradición en Uruguay, con lo cual esto fue más sencillo, porque sabíamos qué expectación había y que mucha gente preguntaba por esto", indicó la diplomática.

Este año, "para hacer cosas distintas", la lectura contará con la participación de los uruguayos del exterior, que se conectarán por teléfono o por Internet para leer su parte del texto, particularmente en horas de la madrugada del Uruguay.

"Desde Estados Unidos los uruguayos se han organizado perfectamente en cada ciudad, y desde una biblioteca hispana de Nueva Zelanda que dirige una uruguaya nos están esperando para leer a las seis de la madrugada", apuntó Menéndez.

Además de la presencia de destacados representantes de la vida política, social y cultural de Uruguay que anunciaron su participación en la lectura, el grueso de los participantes serán ciudadanos anónimos, muchos de ellos escolares, que se apuntaron a participar "en esta aventura quijotesca", según reconoció Menéndez.

Otra particularidad será la lectura de partes del texto en lenguas tan dispares como el inglés, el amárico o el afrikaans, como muestra de que "el Quijote es un libro que nos acerca a todos y va más allá de un idioma. Las traspasa", dijo la diplomática.