Australia y Sudáfrica patrocinarán conjuntamente un enorme radiotelescopio integrado por una vasta red multinacional de antenas para ayudar a los científicos a desentrañar la composición del universo, anunció el viernes el consorcio internacional que supervisa el proyecto.

Sudáfrica encabezó un consorcio africano que incluyó Botsuana, Ghana, Kenia, Madagascar, Mauricio, Mozambique, Namibia y Zambia, y todos los socios montarán telescopios. En Sudáfrica se instalarán antenas en un paraje remoto del árido desierto de Karoo donde ya está en marcha el proyecto de un radiotelescopio.

Sudáfrica y Australia — que se asoció con Nueva Zelanda para hacerse cargo del proyecto — compitieron enérgicamente. Sudáfrica proclamó victoria el viernes diciendo que había conseguido dos de los tres principales componentes del proyecto.

"Nos sentimos ligeramente decepcionados de no haber conseguido todo. Pero creo que cabe enfatizar que conseguimos la mayor parte", afirmó Justin Joneas, el científico jefe del proyecto sudafricano.

El ministro de ciencia sudafricano, Naledi Pandor, y científicos que prepararon la oferta de ese país celebraron con un pastel con la forma del mapa nacional en una conferencia de prensa en Johanesburgo.

"Esto representa un momento decisivo en Africa, donde nos estamos convirtiendo en un destino para la ciencia y la ingeniería, y no solamente un lugar con recursos naturales y oportunidades turísticas", agregó Jonas.

Australia también saludó la decisión dividida.

"Es un resultado sobresaliente para la propuesta australiana-neocelandesa después de muchos años de preparación y un proceso internacional intenso", afirmó el senador Chris Evans, ministro de ciencia australiano.

El telescopio llamado será 50 veces más sensible y atisbará los cielos 10.000 veces más velozmente que cualquier telescopio existente. Requiere enormes espacios abiertos con muy pocos seres humanos.

John Womersley, director de la junta del consorcio, dijo que la monumental red ayudará a los científicos a responder preguntas clave: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué es este universo en que vivimos?

"No sabemos de qué está compuesto el 96% de nuestro universo", observó.

Womersley dijo que dividir la construcción entre las dos naciones probablemente añadirá un 10% a los 350 millones de euros (439 millones de dólares) que costará la primera fase de la construcción. Pero agregó que los astrónomos serán los beneficiados.

"Producirá más resultados científicos en la primera fase", explicó. "La capacidad de este instrumento es mayor que la del diseño original".

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El periodista Mike Corder de Associated Press contribuyó desde Amsterdam.