Fuerzas del gobierno mataron a medio centenar de personas, incluidas 13 niños, en el centro de Siria, dijeron activistas el viernes.

Las fuerzas del presidente Bashar Assad abrieron fuego con ametralladoras, tanques y morteros en Houla, una región que incluye varias ciudades y aldeas de la provincia de Homs, agregaron.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, y los opositores Comités de Coordinación Local dijeron que al menos 50 personas perdieron la vida.

El Observatorio indicó que había 13 infantes entre los fallecidos, y que unas 100 personas quedaron heridas.

Homs ha estado entre las provincias más afectadas por una oleada de represión gubernamental desde que comenzó un alzamiento popular contra el régimen de Assad en marzo del año pasado. Hace varias semanas las Naciones Unidas señalaron que 9.000 personas han muerto en Siria en los últimos 15 meses.

Por otro lado, un grupo de chiítas libaneses, quienes estaban secuestrados en Siria, fueron liberados el viernes en buen estado de salud, tres días después de que los rebeldes del país los secuestraron cuando volvían de una peregrinación, informaron funcionarios.

Los secuestros agravaron los temores de que Líbano se viera arrastrado al sangriento conflicto en la vecina Siria. En las horas posteriores a los secuestros del martes, estallaron protestas en suburbios del sur de Beirut, predominantemente chiítas, donde los residentes quemaron neumáticos y bloquearon avenidas.

El primer ministro libanés Najib Mikati confirmó que los peregrinos fueron liberados, se encontraban "en buena salud e iban en camino a Beirut". Los peregrinos regresaban al parecer de un viaje a lugares santos en Irán cuando fueron capturados.

Aparentemente los rehenes eran 11 libaneses y un chofer sirio.

Funcionarios libaneses y sirios han culpado a los rebeldes por los secuestros.

Los sunitas forman la columna vertebral de la revuelta siria, que ha acentuado las tensiones sectarias. El presidente Assad y la elite gobernante del país pertenecen a la pequeña secta alauita, una rama chií.

También el viernes, fuerzas de seguridad sirias abrieron fuego y lanzaron gas lacrimógeno para dispersar a miles de manifestantes que exigían la renuncia de Assad, lo que mató a dos personas en la ciudad de Alepo, en el norte del país, dijeron grupos de oposición.

Las medidas de fuerza contra los manifestantes, así como otros ataques del gobierno y de los rebeldes, son cosa de rutina a pesar del despliegue de más de 250 observadores de la ONU por toda Siria para supervisar un cese de fuego negociado por el enviado internacional Kofi Annan.