Colas kilométricas y una marea de devotos del rock y del heavy metal protagonizaron hoy el arranque de la quinta edición del Rock in Rio de Lisboa, que devuelve a los escenarios portugueses a los clásicos y siempre adorados Metallica.

Bajo un sol de verano, las carreras de los más jóvenes y los más ansiosos dieron comienzo al festival en el recinto del parque Bela Vista, 200.000 metros cuadrados de hierba y arboledas, a las afueras de la capital portuguesa.

Desde las primeras horas de la tarde, la gran colina central del recinto se cubrió de una marea de personas vestidas de negro, pantalones ajustados, botas militares, vistosas crestas y camisetas desgastadas de Metallica, el grupo más esperado de las doce horas de música de hoy viernes.

Los organizadores esperan una afluencia de 40.000 personas en el primer día del certamen musical, uno de los de mayor asistencia de la actualidad y que precede al Rock in Río de Madrid, que se celebra entre el 29 de junio y el 7 de julio.

Como aperitivo, el atronador sonido de la banda brasileña Sepultura, acompañada de la percusión francesa de Tambours du Bronxde, provocó la primera entrega de gritos y oídos sordos entre las aún abrasadoras temperaturas, apenas aliviadas por alguna brisa.

Los de Belo Horizonte, que llegaron a la fama en los años noventa gracias al liderazgo de Max Calavera, inauguraron el concierto con con el sonido de los franceses, "Mixture", con quienes presentaron su duodécimo álbum "Kairos".

Poco se hizo esperar uno de los sencillos más laureados de la banda, "Kairos", y continuó una descarga de adrenalina comandada por el estadounidense y nuevo líder de la banda, Derrick Green, la traca perfecta para hacer despertar el ya caldeado ambiente del público.

Alrededor de su sonido devastador en lo alto del "Escenario del Mundo", la fiesta se prolongó en un tinglado mezcla de meca del metal y el rock pesado, feria de atracciones y centro comercial.

Decenas de puestos de hamburguesas, perritos calientes, pizzas y una variedad completa de comida rápida rodean los cinco escenarios, dedicados a la electrónica, al "street dance" -una de las novedades de este año-, al rock y metal en el "Palco Sunset" y a los grandes de la noche en el "Palco do Mundo".

La organización también ha provisto de instalaciones de recreo con sofás de plástico, actividades interactivas, conciertos más íntimos, así como una noria y una tirolina para disfrutar de la impresionante visión aérea de las multitudes.

El plato fuerte de la noche, la legendaria banda californiana Metallica, llega en último lugar y es aún más esperado después de que la banda anunciara hoy en su página web que interpretará "The Black Album" (1991), su más reconocido álbum.

Mastodon y Mão Morta han sido las otras grandes citas de la jornada, y los seguidores del rock más oscuro esperan a Evanescense, el concierto retrasado del día.

Este sábado la fiesta se relaja en heavy, se mantiene en la década de los noventa y gana en grunge y en rock de la mano de Smashing Pumpkins, Linkin Park y The Offspring.

La primera jornada se ha topado con el inconveniente de una cancelación del servicio del metro, por el desacuerdo de los trabajadores con la empresa de transportes lisboeta.

Ante este contratiempo, la organización comunicó que está previsto reforzar y prolongar el servicio de autobuses hasta altas horas de la madrugada.