El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, sancionó hoy la Ley Especial de Depuración Policial, que, entre otros puntos, da potestad al director de esa institución para practicar "pruebas de confianza" a los agentes de seguridad, muchos de ellos acusados de estar involucrados en actos criminales.

La Ley Especial, que además suspende algunos artículos de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, fue aprobada el jueves por el Parlamento, de acuerdo con información oficial.

La nueva norma permitirá al director de la Policía, Juan Carlos Bonilla, y al ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, practicar "pruebas de confianza" a los oficiales y agentes que, si no las aprueban, serán despedidos, indicó el Ejecutivo en un comunicado.

"Estamos seguros de que este instrumento poderoso que el Congreso aprobó permitirá (...) acelerar el proceso de depuración de la Policía", dijo Lobo, según la información oficial.

El mandatario agregó que "la idea" es que el director de la Policía revise de "inmediato" lo que él "considere urgente" y proceda a "depurar (la Policía) lo más pronto posible".

El presidente del Parlamento hondureño, Juan Orlando Hernández, por su parte, dijo que la ley especial fue aprobada por unanimidad con la "esperanza de contribuir a tener una Policía que goce de la confianza del pueblo hondureño".

Hernández recordó que la iniciativa se aprobó a petición de Lobo, quien el jueves dijo que "es imprescindible" depurar la Policía Nacional, un proceso iniciado en noviembre de 2011 por las constantes denuncias en contra de agentes y oficiales involucrados en múltiples delitos.

Entre los casos más recientes está la implicación de un suboficial y siete agentes de la Policía Nacional en el asesinato de dos universitarios, uno de ellos hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Julieta Castellanos, en octubre de 2011.

También el del periodista Alfredo Villatoro, asesinado de dos tiros el pasado día 15, una semana después de haber sido secuestrado, en el que las autoridades manejan la hipótesis de que al menos un policía está implicado.

En 2011, Honduras registró una tasa anual de homicidios de 86,5 por cada 100.000 habitantes, según el estatal Comisionado de los Derechos Humanos, el cuádruple de la media latinoamericana y casi 10 veces más que la tasa mundial de 8,8.