La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, pidió hoy la suspensión de las sanciones impuestas a Zimbabue por los países occidentales, al considerar que tienen efectos colaterales no deseados.

"Urgiría a esos países que actualmente mantienen sanciones contra Zimbabue a que las suspendan, al menos hasta que se sepa con claridad la celebración y el resultado de las elecciones (que hay pendientes), así como las consiguientes reformas", afirmó Pillay en un comunicado al término de su visita de cinco días al país.

La Alta Comisionada se refirió a las limitaciones para viajar y los bloqueos de activos decretados por la Unión Europea (UE) y otros países occidentales contra el presidente zimbabuense, Robert Mugabe, y más de cien de sus más estrechos aliados.

A juicio de la representante de la ONU, que visitó por primera vez el país sudafricano como jefa de Derechos Humanos de la ONU, las sanciones han supuesto "una grave pérdida de incentivo para inversores y bancos extranjeros".

Mugabe, de 88 años y en el poder desde 1980, ha atribuido insistentemente a las sanciones los problemas económicos y políticos que ha sufrido el país durante los últimos doce años.

La responsable de Derechos Humanos de la ONU también calificó de "muy preocupante" el hostigamiento que padecen los activistas políticos en Zimbabue y la rigurosa aplicación de ciertas leyes, como la que tipifica como delito el criticar a Mugabe.

Ante el firme deseo del presidente zimbabuense de convocar elecciones este año, Pillay abogó por la necesidad de aprobar "pronto" una nueva Constitución y las necesarias reformas antes de celebrar unos comicios libres y justos.

"De manera realista -remarcó-, eso llevará tiempo, pero lo más importante es que eso salga bien, antes que acelerar el proceso".

El pasado día 23, Pillay ya instó a Mugabe a garantizar la celebración pacífica de las próximas elecciones.

Desde 2000, los comicios presidenciales y parlamentarias de Zimbabue se han visto eclipsados por la violencia, que en los últimos de 2008 se cobró la vida de unos 200 miembros del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), del primer ministro, Morgan Tsvangirai.

Mugabe gobernó el país en solitario y de forma autoritaria desde la independencia del Reino Unido, en 1980, hasta la creación de un Gobierno de coalición con el MDC en 2009.

Pese al pacto de Gobierno, Mugabe y su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), han mantenido el control de las Fuerzas Armadas, la Policía, el aparato judicial del país y los medios de comunicación públicos.