Pep Guardiola cerró el viernes su ciclo en el Barcelona con una Copa del Rey. Precisamente el mismo torneo en el que consiguió el primero de los 14 títulos que ganó como técnico del Barcelona allá por 2009.

Tres años después y frente al mismo rival, el Athletic de Bilbao, el Barsa dictó otra de las clases de juego del profesor Guardiola: posesión, toque, presión, velocidad, goles y Lionel Messi.

Canterano en La Masía y jugador de éxito del Barsa en los años 90, las cuatro temporadas de Guardiola como entrenador han llevado al club español a otra dimensión en Europa y en el mundo por los títulos ganados y la atractiva propuesta futbolística.

Una "obra magnífica e inolvidable", tal y como la definió el argentino Marcelo Bielsa, uno de sus maestros reconocidos.

El Barsa resumió todas esas virtudes en la victoria por 3-0 frente al Bilbao, con dos goles de Pedro Rodríguez y un tercero de Messi.

"Hemos hecho un ciclo muy, muy grande", dijo Guardiola en su última rueda de prensa, de la que fue despedido con aplausos. "Ganar 14 títulos en cuatro años es una marca muy grande y estamos satisfechos de cómo lo hemos logrado".

El técnico catalán dijo marcharse feliz de haber contribuido a engrandecer al Barcelona y de jamás haber traicionado una idea.

"Me voy con la sensación de haber dejado un buen recuerdo", explicó. "La gente con el tiempo dirá que estos jugadores hacían un buen fútbol y que la gente lo pasaba bien".

"Este proceso ni empieza conmigo ni acaba conmigo. Hemos sumado ideas a un proceso que empezó hace tiempo y hemos dejado algo a los que vendrán después", añadió en referencia a las bases que sentaron entrenadores como el holandés Johan Cruyff.

Guardiola señaló que la base del futuro Barcelona de Tito Vilanova, su ayudante en los últimos cuatro años, está hecha, y aseguró que los jugadores seguirán siendo competitivos.

La mano del entrenador catalán se volvió a notar en el estadio Vicente Calderón, sobre todo en la primera media hora. Posesión del balón, toque y velocidad en el medio campo, presión y, sobre todo, Messi.

Según Guardiola, los 14 títulos de su era en el banquillo azulgrana, entre ellos dos Ligas de Campeones, no hubieran sido posibles sin el astro argentino.

"He tenido el privilegio de haber entrenado al mejor jugador que he visto nunca y que jamás veré", dijo. "De él (Messi) he aprendido a ser más competitivo de lo que era cuando llegué".

"Espero haberle ayudado a entender que si se implica en una dinámica colectiva destaca mucho más", añadió.

En la despedida, Guardiola reiteró que se marcha porque se siente cansado y que, de momento, se mantendrá alejado de los banquillos.