El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, protagonizó hoy la ceremonia de apertura de la bolsa de Nueva York, donde se instaló una gran bandera del país latinoamericano para celebrar la reciente entrada en vigor del tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos.

Acompañado por Larry Leibowitz, el director de operaciones de la gestora del parqué neoyorquino, NYSE Euronext, Santos se encargó de dar el tradicional toque de campana con el que se dan comienzo a las contrataciones en la principal plaza financiera del mundo.

Así, Santos se convirtió en el segundo mandatario colombiano en haber presidido la apertura de la bolsa de Nueva York, tan solo por detrás del expresidente Álvaro Uribe, quien fue el primero en hacerlo, en 2005.

Para la ocasión, la imponente fachada del conocido mercado de valores situado en la calle Wall Street se vistió con el amarillo, azul y rojo de la bandera del país andino, que también se colocó dentro del parqué junto a las palabras "Colombia ahora está abierta".

"Aquí hemos venido a cobrar, a cobrar el TLC en el buen sentido de la palabra, a decir que Colombia está abierta a la inversión. Todo esto se trata de crear prosperidad y empleos en el país", explicó Santos ante los medios de comunicación poco después de dar el campanazo de apertura de la bolsa.

Antes de protagonizar esa ya tradicional ceremonia, el mandatario colombiano mantuvo un desayuno de trabajo con ejecutivos de bancos y fondos de inversión como BlackRock, Blackstone y Pimco, así como con el multimillonario estadounidense Wilbur Ross, conocido por haber sacado a flote a compañías del sector siderúrgico y textil.

Precisamente esta jornada, el presidente de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), Juan Pablo Córdoba, abrió por su parte la sesión bursátil en el mercado de valores de Londres, a donde acudió como parte de la iniciativa "Colombia Inside Out", que busca atraer inversores extranjeros a su país también en el marco del TLC.

El Gobierno colombiano estima que la mayor contribución de ese tratado, que entró en vigor el pasado 15 de mayo, será la creación de unos 100.000 puestos de trabajo anuales en ese país, el mismo objetivo que persigue la Administración del presidente de EE.UU., Barack Obama.

En este acuerdo se ha invertido casi una década de esfuerzos para su concepción, negociación y ratificación, proceso este último que se dilató en el Congreso estadounidense desde la firma en 2006 hasta octubre pasado por la resistencia del Partido Demócrata a aprobarlo ante las denuncias de violaciones de los derechos sindicales y laborales en Colombia.